domingo, 29 de diciembre de 2013

El Cielo de Enero

Antes que nada conviene recordar el enlace que hemos colocado en anteriores ocasiones y que corresponde a la revista estadounidense Sky & Telescope. En ésta ocasión deberemos imprimir la página 4 que se corresponde con el cielo visible en el hemisferio Norte durante los meses de enero y febrero. 

Por otra parte, y como uno de los cometidos principales del blog es mostrar los objetos visibles desde cielos urbanos contaminados, la Vía Láctea no se muestra. Seguro que tendremos ocasión de hablar de ella en este blog.

EL CIELO DE ENERO

Norte

Comencemos por ver el cielo del Norte para guiarnos a través del firmamento. Aquí veremos que las guardas de la Osa Menor (las dos estrellas más brillantes del carro) alcanzan su posición más meridional. Mientras, la constelación de Casiopea adopta una posición de "M" inmediatamente superior a la Polar. Cefeo va "poniéndose" por el Noroeste y las estrellas más brillantes del carro de la Osa Mayor emergen desde el Este, desde donde brilla, ya alta, la brillante Capella, la más brillante de la constelación de Auriga.

El cielo del Norte a comienzos de Enero

Oeste y Cenit

Si miramos hacia el Este nos encontraremos, como hemos comentado con la estrella blanca Capella que pertenece a la constelación de Auriga, la cual tiene forma de pentágono y domina la zona alta del cielo. Miremos ahora hacia el espacio comprendido entre la constelación de Auriga y Casiopea. Allí observaremos un conjunto de estrellas con forma de letra “Y” girada hacia la izquierda, se trata de la constelación de Perseo. Probablemente ya conozcamos esa constelación después de la entrada del blog sobre Algol.

Siguiendo por Perseo nos iremos introduciendo hacia el Oeste pero pasaremos por dos pequeñas constelaciones. Si partimos del palo menor de la “Y” de Perseo hacia la izquierda (oeste) comprobaremos un asterismo triangular, es la constelación bien llamada Triángulo y arriba, más hacia el cenit, un asterismo de varias estrellas en un pequeño espacio, es la constelación de Aries. Si ahora volvemos al Triángulo y bajamos un poco encontraremos una línea de cuatro estrellas que desembocan en un enorme cuadrado gigantesco que poco a poco se va perdiendo en el oeste: la línea de cuatro estrellas conforman la constelación de Andrómeda y el cuadrado es la constelación de Pegaso; pero estas constelaciones merecen ser observadas mejor en los meses de otoño. El vértice del cuadrado de Pegaso coincide con la "cuarta" estrella de la constelación de Andrómeda.

Oeste y Cenit de las noches de Enero

Sureste / Sur

Pasemos al Sur, demos la espalda a la Polar, más bien al Sureste, y nos encontraremos con la llamada Catedral del Cielo: la constelación de Orión. ¡Qué decir de la constelación de Orión! Desde luego durante el mes de enero, en éste blog, mucho. Un cuadrilatero de estrellas muy brillantes con tres estrellas en el medio conocidas como el Cinturón de Orión. Justo abajo del cinturón se sitúa la zona llamada como la Espada de Orión. Allí se encuentra una zona con aspecto nebular, visible a simple vista que probablemente constituya uno de los objetos más bellos y excepcionales del cielo: se trata de la maravillosa Nebulosa de Orión. Muy pronto hablaremos de ella. Esta zona es un auténtico criadero de estrellas y en ella hay estrellas muy jóvenes. Está declarada como una joya en el cielo pues su visión con un telescopio es realmente impresionante mostrando una nebulosa bellísima.

La figura de Orión es un cazador en la mitología griega cuyo brazo levantado y su escudo se simula en un imaginario dibujo en los cielos. Si prolongamos la línea del cinturón de Orión unas seis veces arriba y a la derecha llegamos a la roja estrella Aldebarán, la más brillante de la constelación de Tauro a la que le dedicamos más espacio en el cielo de diciembre.

En cambio si prolongamos, también seis veces el cinturón de Orión pero esta vez a la izquierda nos encontraremos con la estrella más brillante que puede observarse en el cielo: Sirius. Ésta es la estrella principal de la constelación del Can Mayor. A la izquierda y encima de Sirius se encuentra Procyon la estrella principal de la constelación del Can Menor, más alta en el cielo que el Can Mayor y aún más arriba de Procyon dos brillantes estrellas que forman parte de la constelación de Géminis de la que hablaremos un poco más adelante en febrero.




EFEMÉRIDES DESTACADAS DEL MES DE ENERO DE 2014

Día   1: Luna Nueva. En Sagitario.
Día   5: Júpiter en Oposición en Géminis. El planeta alcanzará los 47" segundos de arco de diámetro.
Día   8: Luna en Cuarto Creciente en la constelación de Piscis
Día 16: Luna Llena en Géminis.
Día 24: Cuarto Menguante, la Luna se situará en Virgo.
Día 30: Luna Nueva. En Acuario.
Día 31: Mercurio estará en su máxima elongación, a 18.4º al este del Sol.

VISIBILIDAD DE LOS PLANETAS EN ENERO

Mercurio será visible a finales del mes de enero tras la puesta del Sol. Tenemos que buscar al en un horizonte limpio de obstáculos en la dirección oeste-suroeste.

Venus va desapareciendo de los cielos vespertinos para aparecer en los matutinos en la última decena de días del mes de enero. Si tenemos la oportunidad de observarlo lo veremos como una pequeña "Luna" creciente.

Marte se verá en la segunda mitad de la noche en la constelación de Virgo brillando en magnitud 0.6.

Júpiter, como alcanzará su oposición el día 5 de enero, será visible durante toda la noche en la constelación de Géminis. Estos días mostrará su máximo brillo, en la magnitud -2,7.

Saturno será visible al amanecer en la constelación de Libra. Desde comienzos de mes será visible poco antes de las cuatro de la madrugada.


LA LLUVIA DE METEOROS DEL MES DE ENERO: LAS CUADRÁNTIDAS

Desde cielos limpios y entre los dias 1 y 5 de enero podremos observar la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas. El máximo se producirá el día 4 de enero y en éste caso, la Luna no interferirá en su observación. Esta lluvia tiene un lugar desde donde parecen salir los meteoros y es la zona norte de la constelación del Boyero. Dicha zona se conocía antiguamente como la constelación de Quadrans Muralis, de ahí su nombre de Caudrántidas. Suelen ser meteoros débiles de velocidad moderada y en un número relativamente alto (supuestamente, el más abundante del año, mayor a 100 meteoros por hora). El mejor momento para seguir esta lluvia se sitúa horas antes del amanecer. Según parece, los meteoros proceden de los resíduos del asteroide 2003 EH1.

Júpiter, y sus satélites, serán grandes protagonistas durante el cielo del mes de enero


domingo, 22 de diciembre de 2013

10 Libros de Astronomía para Empezar

Os presento una breve lista de diez libros apropiados para el que se inicia en la observación astronómica y de paso por si alguien se anima, regalárselo a ese nuevo astrónomo aficionado que conocemos o sencillamente autorregalarnoslo. Hay muchísimos libros para empezar, muchísimos, pero he decidido elegir diez que me parecen buenos a modo de sugerencia. No los he colocado por orden de importancia, salvo el primero, por cariño y respeto al autor y maestro.

Por lo demás, si has leído algún título que te pareció bueno, compártelo con nosotros escribiendo un comentario. Te lo agradeceremos. Ahí va la lista.




1.- GUÍA DEL FIRMAMENTO. José Luis Comellas. ed. Rialp, 2013. 9ª Edición. (35,00 €)

Creo que no exagero si digo que este libro es el de cabecera de muchos, muchísimos aficionados a la Astronomía. El libro ofrece la descripción casi 5000 objetos (creo recordar) que pueden observarse con un instrumento de tamaño mediano. Las descripciones de los objetos son de gran ayuda así como muchos datos incluídos en el libro. José Luis Comellas ha sido un observador incansable y ha colocado en sus páginas una labor realizada durante años.

La nueva edición es de pasta blanda y más económica, conteniendo fenómenos astronómicos actualizados hasta el año 2020 e importantes efemérides hasta final de siglo.  



2.- GUÍA DEL CIELO 2014. Pedro Velasco y Telmo Fernández.  Espasa. 2013 (10,90 €)



El libro es un pequeño compendio de los fenómenos astronómicos más destacados que tendrán lugar en el año 2014. Además de  mapas celestes mensuales, incorpora las efemérides del mes y explicaciones de interés sobre conceptos astronómicos básicos.

Ya llevan varios años editando esta guía que personalmente recomiendo a cualquier aficionado, principiante o avanzado.






3.- GUÍA CELESTE MENSUAL. Ian Ridpath.  Cambridge University Press. 2003 (26,40 €)



El libro muestra los diferentes objetos astronómicos que pueden observarse cada mes. Normalmente visibles con instrumentos modestos. Incorpora también unas cartas celestes mensuales y unas cartas de localización de algunos de los objetos sugeridos para su observación.

Está más destinado a observadores del hemisferio Norte y para el observador principiante le puede venir muy bien para empezar a reconocer constelaciones y objetos.




4.- GUÍA DE CAMPO DE LAS ESTRELLAS Y PLANETAS. Jay M. Passachof. Omega, 2002 (53,00 €)


Otro fantástico libro con múltiples explicaciones sobre que objetos celestes ver y cómo. Además de las propias explicaciones iniciales, el libro trae una sucesión de cartas celestes acompañadas del texto que indica los cuerpos celestes que ver en ellas. Contiene numerosas tablas con estrellas variables, dobles, objetos de cielo profundo,... Incorpora mapas de los principales planetas y una secuencia de 8 mapas cartográficos de la Luna con la explicación de qué accidentes ver en cada uno de ellos. Mantengo un buen recuerdo de hace muchos años cuando seguí sus instrucciones para observar la Luna. El incoveniente que le veo es que vienen efemérides hasta el 2010, por tanto muy retrasadas. Personalmente no he podido encontrar una edición actualizada del libro.


4.- DESCUBRIR LA LUNA: MÁS DE 300 LOCALIZACIONES LUNARES. VVAA. Larousse, 2007. 144 pp. (12 €)

Reconozco que este libro es uno de mis favoritos sobre la Luna. Lo recomiendo especialmente, no solo ya para el aficionado que ahora empieza sino también para el que quiera profundizar en la observación de los accidentes lunares. Comienza con una breve descripción de los accidentes lunares e instrucciones para observarlos y fotografiarlos. A continuación dedica, noche por noche, a indicarnos qué podemos observar en la Luna, siempre acompañado de dos fotografías, una tal y como se vería con un telescopio refractor y otra como se vería con un reflector. Asi las catorce noches de la Luna Nueva a la Luna Llena. Trae también un mapa separado con la cara visible de la Luna. El libro, para mi gusto, es excelente y muy útil.



5.- ATLAS DEL CIELO NOCTURNO. Storm Dunlop. Ediciones Akal, 2008. 224 páginas. (19,95 €)


Aunque se inicia con una breve explicación sobre los objetos observables y algunos conceptos astronómicos básicos, éste libro es un pequeño atlas del cielo con unos mapas estelares muy buenos elaborados por el prestigioso Will Tirion. Inicialmente son 20 cartas estelares que llegan hasta la magnitud 6.5 y luego detalla las constelaciones con mapas de hasta la magnitud 7.5 y describiendo los objetos que pueden observarse en ellas. A continuación presenta una serie de 16 mapas lunares dibujados por uno de los mejores selenógrafos del mundo, Antonin Rükl. Finalmente acaba con detalles sobre la observación planetaria, (con posiciones de los mismos hasta el 2012...) Lo recomiendo como primer atlas del cielo.



6.- APRENDER ASTRONOMÍA CON 100 EJERCICIOS PRÁCTICOS. Jordi Lopesino. Marcombo, 2013. (214 pp). (17,40 €)

Un buen libro recién sacadito del horno. Se trata de una colección de 100 temas que van desde puntos más básicos hasta algunos más avanzados. Está escrito con rigor y sencillez por un astrónomo aficionado con bastante experiencia.

De forma sencilla y básica, el libro acorda la observación visual, con instrumentos ópticos, la astrofotografía, software... Y hablando de software, el libro incluye al final un CD con programas muy útiles para el aficionado como Stellarium, Cartas del Cielo, una guía rápida de cielo profundo y un excepcional de Atlas realizado por otro aficinoado José Ramón Torres. Desde luego lo aconsejo para todo aquel que se inicia.


7.- OBSERVAR EL CIELO A SIMPLE VISTA O CON PRISMÁTICOS. P. Bourge & J. Lacroux. Ed. Larousse. 144 pp. (12€)


Pertenece a las Guías de Astronomía Larousse al igual que he presentado antes sobre "Descubrir la Luna". La colección incorpora varios títulos interesantes y los libros están repleto de datos prácticos. Yo aconsejo cualquier título en función del grado de conocimiento que tengamos de Astronomía: "Observar el cielo desde la ciudad"; "Observar las constelaciones a Simple Vista"; "Observar Marte", etc.

En éste libro podemos comenzar a recorrer el cielo, y algunos objetos del mismo, con nuestros prismáticos. No es tan detallada como la posterior de Reynolds pero puede servir de base antes de pasar a él.



8.- OBSERVACIÓN ASTRONÓMICA CON PRISMÁTICOS. Mike D. Reynolds. Ediciones Tutor, 2006. 236 pp. (15,00 €)

Éste libro es idóneo para el que acaba de adquirir unos prismáticos y quiere comenzar a observar el cielo con ellos. El libro se iniciaa con una introducción a la historia y funcionamiento de los prismáticos para, posteriormente, repasar algunos métodos de observación.

La "segunda" parte del libro trata sobre los objetos que pueden ser observados según la estación del año en la cual nos encontramos y bien diferenciados por constelación. Muchos de esos objetos son visibles desde la ciudad y el resto pueden ser observados desde zonas no contaminadas. Destaca cuales son más fáciles de observar y los que constituyen un reto.  Un buen libro sin duda.



9.-  BREVE HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA. Ángel R. Cardona. Ed. nowylus. 2013 288pp. (13,95 €)

No todo va a ser observar. Como decía el gran astrónomo español José Comás-Solá, el conocimiento de una ciencia es incompleto si no se conoce su historia.  A mi éste libro me ha encantado, repasa la historia de la Astronomía desde las primeras culturas hasta nuestros días e incluso hace un repaso por el futuro de nuestra ciencia.

Pertenece a una colección llamada "Breve Historia" que la editorial ha puesto en marcha y, su lectura, además de amena nos hará profundizar en la Astronomía usando el maravilloso cauce de la historia sin dejar de ahondar en ella usando términos físicos y químicos apropiados para ello. Totalmente aconsejable.


10.- COSMOS. Carl Sagan. Editorial Planeta 2004.  368 pp. (36,00 €)

Si hablo sobre este libro aquí es porque a él y a la serie que se hizo de él le debo muchísimo. Pero no solo yo, muchísimos aficionados que conozco. Incorporarlo aquí es porque lo creo totalmente necesario, no sólo por las enseñanzas astronómicas que incorpora y por la belleza de los pasajes históricos de éste exhuberante libro sino por la ética que lleva oculta.

La magistral obra del grandísimo divulgador Carl Sagan es absolutamente aconsejable y debe permanecer en cualquier biblioteca que se precie, sea astronómica o no. Desde luego el libro, y la serie es para dedicarles muchas entradas en un blog. Si necesitas hacer un regalo a alguien que adore la Astronomía, aquí tiene uno del que no te arrepentirás.




viernes, 20 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

Nebulosa NGC2264 que incluye el cúmulo llamado "Árbol de Navidad"  (FRB)

martes, 17 de diciembre de 2013

Algol y sus eclipses

LA ESTRELLA ENDEMONIADA

Mofarse de ser más bella que las Nereidas le costó caro a Andrómeda. Sus padres, Cefeo y Casiopea, decidieron dejarla encadenada a una roca junto al mar. Estaría un tiempo allí hasta que apareciera el gran monstruo marino Cetus, quien vendría velozmente a devorarla. Gran tropelía había cometido. Pero, cuando Cetus parecía preparar su festín, apareció Perseo, quien al ver el rostro de Andrómeda quedó enamorado repentinamente y la liberó tras decapitar al monstruo marino con una gran espada. ¿O quizá quedó el monstruo petrificado tras enseñarle Perseo la cabeza de la Gorgona Medusa? 

Perseo da nombre a una constelación situada al sur de Casiopea y de Andromeda (entre la suegra y la mujer) y alberga una estrella muy particular. La segunda más brillante de la constelación, Algol, en árabe Ras al-gul, la cabeza del demonio. Que enigmático nombre para una estrella, especialmente cuando fue bautizada por unos astrónomos tan precisos como los árabes. Pero, ¿qué tiene Algol de particular?

Algol es una estrella variable. Es el prototipo de las binarias eclipsantes que llevan su nombre, las algólidas. Las causas de su variación son extrínsecas a ella. Se trata de un sistema de dos estrellas cercanas entre sí en el cual una estrella gira alrededor de la otra, de tal suerte que nuestra línea visual coincide con el plano de traslación de una estrella alrededor de la otra, lo que permite que sea observado desde la Tierra un eclipse cada vez que una pasa delante de la otra. Es la única forma de saber que el sistema está compuesto por dos estrellas pues su distancia es tan pequeña, observada desde la Tierra, que no podemos separarlas visualmente o con fotografías (aunque con espectroscopía si). Estos cambios fueron observados más detalladamente hacia 1670 por el astrónomo italiano Geminiano Montanari aunque sin dar respuesta a los mismos hasta que el joven sordomudo John Goodricke la encontró. No obstante, parece que ya los egipcios conocían de estos cambios.. Puedes ver algo más de la historia del descubrimiento de esta estrella en éste enlace de mi otro blog El Ojo en el Cielo dedicado a las estrellas variables.

LOS ECLIPSES DE ALGOL

Algol sufre un eclipse de luz cada 2 días y 21 horas aproximadamente. Transcurrido ese tiempo, su luz baja desde la magnitud 2,1 (magnitud con la que la solemos ver habitualmente en los cielos) hasta la 3,4 en algo menos de cinco horas, empleando otras tantas en recuperar su brillo normal. Desde núcleos poco contaminados estos cambios son perfectamente visibles convirtiéndose en una curiosa observación. Estamos acostumbrados a los eclipses de Luna y de Sol pero en el cielo también las estrellas se eclipsan entre sí.

"Curva" de luz de la estrella Algol

Obsérvese que a mitad "de camino" entre dos eclipses consecutivos se produce un mínimo secundario pero cuya observación está alejada de nuestros propósitos y además resulta apenas perceptible bajando solo 0,1 magnitudes.
9,6 horas de eclipse en Algol. La mitad para el descenso y la otra mitad para el ascenso.

¿CÓMO OBSERVAR UN ECLIPSE DE ALGOL?

Lo primero es necesario disponer de una carta llamada de comparación donde aparezca la estrella variable, normalmente rodeada por un círculo y las estrellas de comparación acompañadas de un número que significa la magnitud conocida de las mismas sin la coma decimal. Si pinchas en la carta puedes acceder a una versión imprimible de la misma.

A continuación es necesario conocer cuando se van a producir los eclipses, dato éste que los observadores de estrellas variables le llaman efemeride. Una vez que sabemos cuando se van a producir los eclipses, nos prepararemos para una larga sesión de observación comenzando por tener bien localizadas las estrellas de comparación y la variable, en este caso Algol. Hay que tener en cuenta que no suele ser común poder observar un eclipse completo por la duración de los mismos pero sí podemos observar la rama de descenso, la totalidad y un poco del ascenso. O viceversa, un poco de la rama de descenso, la totalidad y la rama de ascenso. Esto nos llevaría unas cinco horas y media o seis. Como quizá no dispongamos de tanto tiempo podríamos tomar dos horas antes y dos horas después del instante del eclipse para que después podamos obtener una gráfica simétrica del eclipse.

Ya con el campo estelar reconocido, usaremos los grados de Argelander explicados en la anterior entrada para hacer las comparaciones y las iremos anotando. Con una comparación cada veinte minutos es más que suficiente para ir viendo los cambios de luz a lo largo del eclipse.  Luego en casa, con más tranquilidad y calor, iremos haciendo los cálculos para llegar a saber la magnitud que le hemos medido a Algol.
Toma desenfocada con Canon EOS450D para apreciar el descenso de luz. A la izquierda Algol en su máximo de brillo, a la derecha en su mínimo de brillo. La diferencia es apreciable a pesar de que las imágenes no están tratadas (reducidas).
(FRB, Sevilla, nov, 2013)




PASEMOS A LA PRÁCTICA

A continuación aparece la fecha y la hora (local) de los próximos eclipses de Algol durante los meses de diciembre de 2013 y enero de 2014. He colocado sólo los eclipses que pueden ser observados en un horario medianamente asequible para que sean observados. (La letra del principio se corresponde con el día de la semana y las horas son las locales peninsulares de España, una menos en las preciosas Islas Canarias)


j 19/12/2013  21h30
d 22/12/2013 18h19
x 08/01/2014 23h13
s 11/01/2014 20h02
v 31/01/2014 21h44

Por ejemplo, para el primero de ellos, el más cercano, el del jueves 19 de diciembre, podremos observar desde las 19h00 y observaremos a Algol en el mínimo, luego podremos ir haciendo comparaciones cada 15-20 minutos durante dos o tres horas (hasta la hora de la cena) y ya habremos notado el descenso de brillo. Luego podríamos continuar hasta que veamos de nuevo como sube de brillo. Para el del 22 de diciembre la observación consistiría en ver completamente la rama de ascenso. Son dos ejemplos. Nuestras observaciones las podremos amoldar según la disposición que tengamos de nuestro tiempo.

Constelación de Perseo desde el centro de Sevilla. (EOS450D 50mm + Polarie  - ISO 800 - 20 seg.) Minimamente tratada para eliminar la contaminación lumínica.

Sin duda observar el eclipse de una estrella es bastante interesante. Un fenómeno relativamente habitual pero no común entre las estrellas brillantes.

Observado desde hace siglos, realmente es lógico que llamara la atención de los astrónomos. Estoy seguro que Perseo, para conseguir el amor eterno de Andrómeda, habría matado a Cetus usando la cabeza de la Gorgona Medusa cuya mirada petrificada todo aquello que se interpusiera entre sus ojos, uno de los cuales era Algol. Lo que no sabía Perseo es que Cetus también contenía una "maravillosa" estrella variable...

¡No perdamos la oportunidad de disfrutar del espectáculo de los cielos!

jueves, 12 de diciembre de 2013

La Luna Llena y la luz de Aristarco

Ya en la entrada que le dedicamos a la Luna Llena el mes pasado hicimos mención a la diferencia entre las diferentes tonalidades de grises visibles a simple vista en la Luna. Vimos los mares y las tierras e incluso hicimos especial mención de los cráteres radiales Tycho y Copérnico. En ésta ocasión podríamos aprovechar las claras noches de Luna Llena, o los días anterior y posterior, para observarla y aprender un poco de Selenografía. Recordemos que disponemos de un mapa en pdf que podemos imprimir como ayuda al reconocimiento de accidentes lunares. La brevísima descripción que se va a realizar se hace en base a observaciones realizados por unos sencillos prismáticos 10X50.

UN PEQUEÑO VIAJE POR LA LUNA

Cuando la Luna se encuentra en los momentos más cercanos a su fase de Llena o precisamente en ese momento, podemos distinguir como hacia la derecha (Este de la Luna) aparece una zona oscura a modo de pinza por debajo de un óvalo oscuro. Si nos fijamos, la parte superior de la “pinza” es mayor que la inferior. Estaría compuesta de tres zonas, la más superior y casi centrada es el Mare Serenitatis, el Mar de la Serenidad. La segunda zona, más irregular, sería el Mare Tranquillitatis (Mar de la Tranquilidad) y finalmente uno de los brazos de la pinza termina con el Mare Fecunditatis (el Mar de la Fecundidad). Algo más arriba de la "pinza" se puede divisar el precioso Mare Crisium (Mar de las Crisis) aunque el mejor momento para ellos sean los días de Cuarto Creciente y anteriores. El Mar de las Crisis es una de mis zonas preferidas de la Luna, sino la que más. Finalmente, el brazo inferior de la pinza acaba en el Mare Nectaris, (Mar del Néctar).

En la parte superior izquierda (Noroeste de la Luna) aparece una zona oscura, junto a la “pinza” que es el oscuro Mare Imbrium (Mar de la Lluvia) el cual limita, casi sin continuidad (imperceptible la diferencia con instrumentos muy básicos) con el Oceáno Procellarum, el Océano de las Tormentas. Esta zona es la más extensa de la Luna y la más clara en su grisácea tonalidad.El Océano Procellarum finaliza hacia el Suroeste de la Luna con una región más oscura llamada Mare Nubium (Mar de las Nubes) y con otra, más al Sur y casi circular, que es la que constituye el Mare Humorum (Mar de la Humedad).

¡En un momento hemos podido visualizar las regiones más importantes de otro mundo! Recordemos también de nuestra anterior entrada los cráteres radiales de Tycho (al Sur de la Luna) y  Copérnico (al Este y en la línea central del disco lunar). Tengamos localizado a éste último cráter llamado en honor del gran astrónomo polaco que iluminó a la Astronomía con su teoría heliocéntrica, teoría quizá basada en las ideas de otro sabio griego que también supo iluminar la Astronomía de su época. Y no solo iluminó ese tiempo...

ARISTARCO, UN FARO EN LA LUNA

Un poco al oeste (a la izquierda) del cráter Copérnico podemos observar un brillante punto: el cráter Aristarco. En concreto es la zona más brillante de todo el disco lunar. Un diamante en la oscura tierra del Océano Procellarum. Su capacidad para reflejar la luz que recibe (lo que se conoce como albedo) es muy superior a la del resto de accidentes selenográficos. Es un cráter de impacto muy el faro de la Luna. Un astrónomo tan observador como William Herschel creyó que era un volcán con erupciones contínuas.
jóven (se estima su edad entre 300 y 500 millones de años) que no se ha visto afectado aún por procesos de erosión que permitan oscurecerlo. Esta poca edad explica la brillantez de éste cráter de unos 42 kilómetros de diámetro con paredes que casi llegan a los 4000 metros de altura. Su brillantez hace que sea conocido como

El cráter Aristarco en el terminador lunar el pasado 14 de noviembre. (Canon EOS300D  - 1/320 segundos ISO100 250mm.)
Muchos observadores han observado continuamente al cráter Aristarco por tratarse de una zona donde se observaban oscurecimientos o cambios de brillo, estos controvertidos fenómenos conocidos como TLP, Transient Lunar Phenomenon, (Fenómenos Transitorios Lunares). Aunque siempre existe cierta duda acerca de la observación de estos fenómenos no es menos cierto que la sonda Lunar Prospector detectó grandes cantidades del gas noble radón que podrían ser el origen de dichos cambios, algo que ya hiciese la sonda Apollo XV.

Aristarco también tiene una estructura de bandas radiales como Tycho y Copérnico, aunque más oscuras. Proceden del material depositado tras el impacto que provocó el cráter. Con un pequeño telescopio de 6 centímetros de diámetro puedo observar 2 bandas, pero con un refractor de 12 centímetros se pueden llegar a ver hasta nueve (sólo las he observado dos veces, normalmente me quedo en siete). Estas bandas fueron dibujadas por primera vez por el gran observador Lord Rosse en la segunda parte del siglo XIX pero curiosamente se les pasó por alto a otros astrónomos de conocido renombre y observadores lunares. Aún se desconoce la razón de ello.

El telescopio espacial Hubble hizo, en 2005, un estudio fotográfico del cráter y parece probable que encontrara en él titanio y óxido de hierro. Con las fotografías realizadas recreó un "acercamiento virtual" al cráter que aparece en éste curioso vídeo.




¿Qué observas tú en Aristarco?





domingo, 8 de diciembre de 2013

Fotografía Básica del Cielo sin Seguimiento

Aunque desde la ciudad es complicado obtener imágenes fotográficas de calidad debido a la contaminación lumínica, no por ello debemos abandonar la idea de hacer tomas del cielo pues con ayuda de algunos "trucos" podremos obtener buenas fotografías y además podremos ponerla en práctica si algún día podemos disfrutar de cielos limpios. Eso sí, es conveniete aprovechar una noche en la que la luz de la Luna no nos moleste, o esperar a que nuestro satélite se oculte tras el horizonte. (De la fotografía de la Luna ya hablaremos más adelante).Veamos primero como podemos hacer las fotografías y en otra entrada veremos esos "trucos".

Para realizar fotografías simples del cielo no necesitamos mucho, aunque sí que hay que disponer de una serie de elementos básicos. Si disponemos de una cámara réflex, un trípode y un cable disparador, podemos comenzar a hacer nuestros primeros pinitos en astrofotografía.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que al fotografiar el cielo tendremos que usar tiempos de exposición elevados y/o aumentar la sensibilidad. Hoy día las cámaras digitales réflex (DLSR) se adaptan de una manera magnífica a estas exigencias. Tenemos que tener en cuenta que las estrellas no se mantienen “quietas” y giran según la rotación terrestre por lo cual no haremos ese seguimiento de la rotación y, si nos pasamos de tiempo de exposición las estrellas aparecerán en la imágen como trazos. Vamos a seguir unas instrucciones básicas para obtener algunas sencillas fotografías del cielo.

MATERIAL NECESARIO

Cámara Reflex. Es fundamental que permita el modo manual, "M", y por consiguiente posibilite modificar los tiempos de exposición y la sensibilidad de la toma. Algo fundamental que debemos hacer es quitar la opción de enfoque automático y pasarlo a manual. Una vez tengamos el enfoque en dicha posición apuntaremos a alguna estrella brillante y trataremos de lograr un enfoque cuando la veamos lo más puntual posible. En muchas cámaras este punto se obtiene muy cerca de la posición infinito “∞”, y no exactamente ahí, aunque deberemos hacer nuestras comprobaciones hasta conseguir un enfoque adecuado. Si disponemos de una cámara digital es siempre aconsejable usar el formato de imagen RAW olvidándonos de cualquier tipo de compresiones como el  formato JPG, aunque no quita que podamos hacerla en éste último tipo de ficheros gráficos.

Un objetivo luminoso. Cuanto más luminoso sea más estrellas aparecerán en la imagen. Para fotografiar el cielo como queremos hacerlo ahora, no necesitamos teleobjetivos, con un objetivo de 35 mm y una focal de f/2.8 podemos tener suficiente para fotografiar constelaciones. Básicamente recordaremos que cuanto menor sea el diámetro mayor será el campo que abarcaremos y cuanto menor sea la relación focal mayor luz captaremos. Ya si usamos un teleobjetivo pues mejor que mejor pero recordemos que los trazos estelares se verán más claros y marcados con un tiempo de exposición pequeño.

Un trípode que permita estabilizar la cámara y tenga un cabezal que posibilite movimientos suaves de la misma. Hay que prestar atención  a las noches con mucho viento pues esas deberíamos descartarlas para nuestro primer objetivo básico. Cualquier trípode puede servir pero es aconsejable usar un trípode robusto. Hoy en día las cámaras reflex no pesan demasiado pero si algún día decidimos incorporarle teleobjetivos o mecanismos de seguimiento estelar (como Polarie) necesitaremos un trípode que aguante bien el peso de todo el conjunto,


Un cable disparador. Es esencial para la práctica de la fotografía
astronómica: son baratos y sencillos. Debemos llevarlos siempre encima pues evitará los movimientos y las vibraciones que comunicamos a la cámara cuando se toma la fotografía con la presión del dedo. 

LAS PRIMERA FOTOGRAFÍAS

Una primera prueba podría ser intentar fotografiar una constelación. Hay que tener en cuenta que cuanto más alejado estemos de la estrella Polar menor tiempo de exposición deberemos aplicar. Supongamos un objetivo de 35mm a f/2.8. Podríamos hacer una fotografía de alguna constelación que se sitúe sobre nuestras cabezas y así, de paso, eliminamos luces parásitas.

Podríamos aplicar una sensibilidad (ISO) de 800 con un tiempo de exposición de unos 10-15 segundos. Si la constelación es atravesada por la Vía Láctea, ésta puede aparecer en la imagen fotográfica aunque desde la ciudad esta opción no es posible. Con ese tiempo de exposición captaremos las estrellas puntuales y más débiles de las que observamos a simple vista. Podemos aplicar  una generalidad: a medida que nos acercamos a las constelaciones adyacentes a la Osa Menor (al Norte) podremos aumentar los tiempos de exposición sin que las estrellas nos aparezcan como trazos; y a medida que nos alejemos (al Sur) disminuiremos los tiempos. Pero cuando se fotografía desde la ciudad debemos ser muy cautelosos con los tiempos de exposición pues el cielo nos ofrecerá un horrendo color naranja. También el uso de altas ISO ofrecerá mayor "grano" en la imágen y más puntos calientes.

Si queremos fotografiar la Luna (especialmente sugerente cuando está creciendo) o algunos planetas tendremos que bajar los tiempos de exposición y la sensibilidad e incluso cerrar un poco el diafragma para evitar reflejos. Podemos ir probando con distintos tiempos de exposición y sensibilidades diferentes, de esta forma iremos aprendiendo como usar nuestro instrumental en las condiciones urbanas en la que nos encontremos.

La Polar centrada en la imagen y rotación terrestre
Una fotografía clásica es situar la cámara centrada en Polar y dejarla unos 10-15 minutos de exposición a unas 200 ISO de sensibilidad. Pero desde la ciudad la contaminación lumínica no nos permitiría un resultado positivo de dicha imagen por la alta contaminación lumínica. Prácticamente nos quedaría toda la fotografía amarilla o blanca. Pero si algún día tenemos oportunidad de disponer de cielos oscuros podríamos probar a tomar una fotografía así. Podremos ver como las estrellas realizan arcos debido al movimiento de rotación terrestre. También apreciaremos la contaminación lumínica  (en color naranja) y muchos puntitos “extras” debidos al calentamiento de la cámara. Probemos, no obstante, a hacerlo con un paisaje de fondo, un árbol, una montaña, algún paraje: el resultado nos encantará...

ALGUNAS PRUEBAS DESDE LA CIUDAD

Aquí os muestro algunas pruebas de fotografías de constelaciones realizadas desde el centro de la ciudad de Sevilla. Están realizadas con una cámara reflex Canon EOS 450D con un objetivo de 35 mm, a ISO 800 y sin seguimiento ecuatorial. Ambas con 20 segundos de exposición. He recortado la "M" de Casiopea de la totalidad de la fotografía para que facilite la vista en la entrada.. El fondo del cielo es de color naranja debido a la inmensa contaminación lumínica que sufre la ciudad pero, como veremos en una próxima entrada, podremos corregirlo algo con el uso de programas adecuados. Centrémonos en los tiempos de exposición.


La imagen de la izquierda muestra la constelación, la cual aparentemente sale puntual y resulta una imagen sencilla. Se observa la forma de la constelación y en la original aparecen estrellas hasta séptima magnitud. Hasta aquí bien, hemos obtenido nuestra primera imagen de la constelación. Pero si ampliamos la imagen a la zona central de la constelación (el medio de la "M" es Gamma Cassiopeia) observamos que las estrellas han tenido tiempo suficiente como para que la rotación terrestre las convierta en trazos. Luego tendremos que bajar un poco la exposición. Debemos ir probando paulatinamente para ir obteniendo los mejores tiempos de exposición para que las constelaciones salgan relativamente puntuales. En el caso de Casiopea con 13-15 segundos sale bien. Es una buena idea hacer un album de las constelaciones visibles desde tu lugar de observación a lo largo del año.


Fotografiemos ahora la zona de Aldebarán y de las Hyades en la constelación del Toro. Ambas han sido tomadas con 15 segundos de exposición sobre ISO800 y 35 mm (y recortadas para más detalles al igual que la de Casiopea).  Aquí se aprecia más el movimiento de rotación terrestre, es decir los trazos de las estrellas. Mientras que Casiopea tiene una declinación relativamente alta (lo cual nos permite aumentar los tiempos de exposición), Tauro la tiene más baja. Cuanto más nos acerquemos a la zona Polar Norte mayores tiempos de exposición podremos darle a la fotografía sin que las estrellas salgan como trazos. A menor declinación menores tiempos de exposición.

Existen muchos lugares en internet donde aparecen tablas en las que dependiendo del diámetro del objetivo y la declinación se obtienen imágenes con estrellas puntuales. Mi consejo es que vayamos probando. Normalmente cuando uso 28mm no sobrepaso los 15-25 segundos de exposición para declinación 0º-90º respectivamente. Con estos tiempos he fotografiado muchas constelaciones sin seguimiento y he tenido buenos resultados. En cambio cuando uso 135mm los campos me aparecen puntuales con una breve exposición de entre 2 y 3.2 segundos; aunque aquí si suelo usar la mayor ISO que pueda (normalmente 1600-3200). También es un buen trabajo fotografiar regiones del cielo con un teleobjetivo si disponemos de él (como hemos hecho con las Hyades) existen muchas zonas del firmamento de las que merece la pena tener un "recuerdo".

Además de la de las Hyades, presento una fotografía con seguimiento para que pueda verse la diferencia obtenida. Está realizada usando el "seguidor" Polarie de Vixen con la que estoy muy satisfecho. Además del atractivo de la Nebulosa de Orión, la imagen permite seguir estrellas variables interesantes que se encuentran en la región. La mayoría de las imágenes que presentaré el blog están realizadas con la misma cámara fotográfica y usando este sistema de seguimiento.

Nebulosa de Orión desde el centro de Sevilla. (EOS450D ISO800 20s. 135mm)

Insisto en que no debemos dejar pasar la oportunidad de fotografiar el cielo aunque sea desde zonas urbanas En breve colocaré una entrada en la que explique como "quitar" la contaminación lumínica de nuestras fotografías y los resultados ya serán diferentes.  ¡Toma tu cámara y dispara! 

martes, 3 de diciembre de 2013

Las Pléyades

NOTA PREVIA: El texto y formato que se inicia con esta entrada constituye una serie de paseos por las estrellas. Mi interés se centra en que veamos las estrellas y los objetos que constituyen el Universo. Como quiera que el cometido prioritario del blog es de divulgar e incentivar la observación astronómica con pequeños instrumentos y desde lugares contaminados, para la descripción de los objetos nunca se usará instrumental mediano-grande. 

La explicación de todos los objetos que hago se hace desde el centro de la ciudad de Sevilla con prismáticos 7x50, 10x50 y 15x70 y dos refractores: uno de 70mm (y 350mm de distancia focal) conocido como el ETX-70 de Meade y otro, también de 70 mm de apertura pero de 700 mm de distancia focal. En ocasiones se usará un pequeño refractor de 60 mm y, en contados momentos, se hará referencia al uso de un refractor de 120 mm. Las fotografías se presentarán usando una Canon EOS 450D con un teleobjetivo de 135 mm, a veces sin seguimiento y otras con seguimiento usando el "seguidor de estrellas" Polarie. 









UN SOUVENIR DE MI AFICIÓN

Las Pléyades fotografiadas desde el centro de Sevilla
Si hay un objeto que me gusta del cielo, ese es el cúmulo abierto de Las Pléyades. Cada otoño, cuando las observo por primera vez, siempre se me viene a la cabeza el primer día que las "descubrí" desde una azotea situada en un barrio sevillano llamado San Julián. 

Hace casi tres décadas, en noviembre de 1984, cuando los cielos de Sevilla aún permitían aprender las constelaciones, yo subí a aquella azotea con un telescopio de 60 mm. y 355 mm de distancia focal que había adquirido por 3000 pesetas (ni 20 euros de ahora) en una óptica del centro de la ciudad. El telescopio venía montado sobre un trípode de sobremesa, tosco e incómodo, pero que por aquel entonces me pareció lo más sublime que existía. Lo situé sobre una escalera metálica llena de pintura e intenté enfocarlo a Las Pléyades que, a la sazón, creí confundirlas con otra conocida constelación. Recuerdo que el ocular era de rosca, lo giré y giré y poco a poco los círculos luminosos que aparecían a través del telescopio comenzaron a convertirse en pequeñísimos puntos maravillosos: Todas juntas, las Pléyades, aparecieron para mí. El entusiasmo y el impacto que sentí en mi adolescencia fue tremendo. Desde entonces y, gracias a ellas, la Astronomía forma parte de mí y para siempre.

Las Pléyades son un conocido grupo de estrellas situado en la constelación de Tauro, del Toro. Se sitúan a doce grados al norte de la estrella principal de la constelación, la roja Aldebarán. En estas fechas, si miras al cielo del Este las encontrarás como una pequeña nubecilla de la que cuesta discernir las estrellas. Aquí coloco un mapa de localización elaborado con el magnífico programa gratuito Stellarium en el que aparece la posición de Las Pléyades a las nueve de la noche, hora local, durante la primera quincena de diciembre. (Como norma a lo largo del blog se insertarán pocas estrellas simulando un cielo contaminado luminicamente.)

Localización de Las Pléyades. Hemos de situarnos mirando al Este

LAS PLÉYADES

¿Qué son Las Pléyades? Se trata de un grupo de unas 500 estrellas muy jóvenes concentradas en 11 años luz de diámetro que viajan unidas por el espacio y están situadas a unos 425 años luz de la Tierra. Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo; un año luz es la inmensa distancia que recorrería la luz durante un año. Las Pléyades conforman lo que se llama un Cúmulo Abierto y prácticamente podría ser el prototipo de todos ellos.

En la mitología griega las Pléyades eran las siete hijas de Atlas (al que le costó la ardua y pesada tarea de llevar el mundo sobre sus hombros) y la ninfa de los mares Pleione. Zeus, tras apiadarse de ellas después de la persecución constante a la que estaban sometidas por parte de Orión (en el cielo primero aparecen las Pléyades y luego la constelación de Orión) la transformó, primero en palomas y luego en estrellas. Sus hermanas, las Híades, también están representadas en el firmamento justo de bajo de ellas.

Desde la antigüedad siempre se les consideró importantes por alguna u otra razón. Las primeras referencias (chinas por cierto) datan del siglo XXIV a.C. El sabio pueblo inca las relacionó con el año agrícola y aparecen en la Iliada, la Odisea o la Biblia. Los indios la usaban como prueba de agudeza visual para sus guerreros y el maestro de Kepler, Michael Maestlin -con una increíble vista- hizo un primer boceto de ellas anotando ¡11 estrellas a ojo desnudo! cuando aún no se había inventado el telescopio. ¿Cuántas ves tú?


Las Pléyades en el Sidereus Nuncius de Galileo
Tomemos ahora los prismáticos o un pequeño telescopio. Su parecido con la Osa Menor o Mayor es notable. ¿Cuántas estrellas observamos con nuestro instrumento? Galileo en su magistral obra Sidereus Nuncius contó y dibujó 36 estrellas con su rudimentario telescopio. Alineaciones, brillos dispares,... Normalmente desde la ciudad, con unos prismáticos 10x50 suelo contar unas 20 estrellas. Las Pléyades constituyen un objeto celeste para llevarse un buen rato observándolo. Una vez que hemos comprobado como andamos de vista, recorramos el cúmulo para seguir disfrutando.





DE PASEO POR LAS PLÉYADES

He aquí un mapa de Las Pléyades con el nombre de sus estrellas principales. Nos servirá como base no ya solo para reconocer a cada estrella sino como origen para nuestros "paseos" por el cúmulo abierto. Los números que aparecen junto a las estrellas son las magnitudes de las mismas, así, de paso, podrás comprobar la estrellas más débil que es visible desde tu lugar de observación y con tu instrumento.

Comencemos con Alcyone, la estrella más brillante del cúmulo y que se sitúa en una de las esquinas del trapecio central. (¡Si algún día pudiera instalar un observatorio fijo en el monte le llamaría Alcyone!) .Brilla con magnitud 2.9 y es una estrella gigante azul. Junto a ella hay un pequeño triangulo de estrellas que confiere al conjunto una sugerente belleza. Desde Alcyone, y hacia el Sur, se extiende una hilera de estrellas que siempre me resultó muy llamativa por estar formada por estrellas relativamente brillantes, de la séptima magnitud en promedio, acompañdas por otras mucho más débiles. También existe otro ramillete de estrellas en la dirección oeste de Alcyone que acaba en una estrella doble, STTA 40 (también conocida como Otto Struve 40). Observemos esta pareja separada casi 86 segundos de arco y con magnitudes 6.6 la principal (que en las estrellas dobles es la más brillante) y 7.5 la secundaria (la de menor brillo).

Si miramos al sur de Alcyone vemos la preciosa pareja formada por Pleione y Atlas separadas ambas por cinco minutos de arco. Se da la circunstancia que Pleione es una estrella variable lenta, su denominación es BU Tau y su luz varía, indeterminadamente, entre la magnitud 4.7 y la 5.5 en promedio. Yo llevo observándola durante unos años en los valores de magnitud entre la 5.2 y la 5.4; aún no he podido observarlas en sus valores extremos.

Volvamos ahora a Alcyone y situemos en el centro del trapecio que forma con Mérope, Electra y Maia. Observaremos dos estrellas muy juntas. Se trata de lo que conocemos con la denominación es S437 (también aparece como Struve 437). Ambas estrellas están separadas 39" de arco y son de magnitudes 7.7 y 8.1 ¿Sabrías distinguir sus colores?

Si subimos un poco podemos buscar a Asterope (21 Tau) que hace una magnífica pareja con 22 Tau. Otro par, esta vez de magnitudes 5.7 la principal y 6.4 la secundaria, separadas algo más de dos minutos de arco. Otra preciosa estrella doble se sitúa al este de Asterope, si nos centramos en Taygeta observaremos que, a pesar de lo brillante de Taygeta a 72 segundos de arco nos encontramos con una débil estrella de octava magnitud constituyendo el par h 325 (ya hablaremos algún día de las distintas denominaciones para las estrellas dobles).

Podemos observar a Electra y luego bajar hacia Merope. Ésta estrella está rodeada de una nebulosidad (procedente de la pérdida de masa de la propia estrella debido a su enorme velocidad de giro) no visible desde a ciudad pero, en ocasiones, si desde zonas con cielos oscuros. Yo la he observado en una fría noche en la montaña con mi refractor de 12 centímetros. La nebulosidad que rodea a Merope fue descubierta en 1859 por el magnífico astrónomo alemán Wilhelm Tempel. La historia que rodea a las "nebulosas de las Pléyades" y los conflictos entre astrónomos por su observación, a cuenta de la nebulosidad de Merope, es otro de esos momentos fascinantes en la Astronomía del siglo XIX.

Y le hemos dado "la vuelta entera" a las Pléyades. No os extrañéis si vuelvo sobre ellas. Seguro que sí. Son un grupo de estrellas preciosas de las que siempre descubrimos algo nuevo. Nunca nos cansamos de observarlas. Personalmente creo que es el conglomerado de estrellas más bello de todo el cielo. Y desde luego, es el souvenir más íntimo y romántico de mi afición por la Astronomía.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Midiendo ángulos en el cielo

COORDENADAS CELESTES

Al igual que en la Tierra usamos los paralelos para medir la latitud y los meridianos para medir la longitud, el cielo tiene su propio sistema de coordenadas para referenciar posiciones en él: el sistema de coordenadas ecuatoriales. Al igual que el plano del ecuador terrestre divide por igual a los dos hemisferios, el sistema de coordenadas ecuatoriales también dispone de un plano ecuatorial pero esta vez referido a las estrellas. Este ecuador celeste es la proyección del ecuador terrestre a la esfera celeste.

Extraído de http://perso.wanadoo.es/pacolamoile/

En el cielo la latitud terrestre se correspondería con la Declinación y la longitud con la Ascensión Recta. La Declinación mide la altura sobre el ecuador celeste de una estrella y se representa por la letra griega Delta y también se escribe DEC. Si está por encima del ecuador celeste será positivo y si está por debajo negativo. Lógicamente la escala va desde Oº a 90º en el hemisferio norte celeste y de 0º a -90º en el hemisferio sur celeste.

El otro parámetro, la Ascensión Recta, equivaldría a la longitud terrestre pero no se mide en grados sino en horas, minutos y segundos y se representa por la letra griega Alfa o también por AR (RA en inglés). La conversión de horas a grados es fácil. Veamos. Como la Tierra gira completando sus 360 grados en 24 horas, 1 hora equivaldría a 360/24 = 15º aproximadamente. Así pues, ya sabemos que cualquier estrella está posicionada en el cielo con unas coordenadas bien definidas. El origen de la coordenada Ascensión Recta se da en un punto llamado Punto Vernal o de Aries y es el punto en el que el Sol pasa del hemisferio sur terrestre al norte lo cual ocurre en el equinoccio de primavera el 21 de marzo. En dicho punto también es cero la declinación.

Por ejemplo, aquí os pongo algunas coordenadas de estrellas brillantes propias del cielo visible en otoño e invierno:

Vega: AR: 18h 36m 56s - DEC: +38º 47´01" 
Deneb: AR: 20h 41m 25s - DEC: +45º 16´ 49"
Polar: AR: 02h 35m 34s - DEC: +89º16´49"
Rigel: AR: 05h 14m 02s - DEC: -08º 12´ 06" 


En cualquier carta estelar o mapa de algún libro siempre veremos referenciadas estas coordenadas en una cuadrícula, normalmente la Ascensión Recta en el eje de de abcisas y la Declinación en el de ordenadas, junto a un número que suele ser 2000.0 Pese a que las estrellas no varían durante largos períodos de tiempo de posición, los movimientos de precesión de los equinoccios y la nutación pueden variar las coordenadas ligeramente. De manera que las coordenadas se muestran referidas a algún equinoccio, en la actualidad todas las coordenadas se refieren al Equinoccio 2000 (también conocido como Época).

CON LOS DEDOS DE UNA MANO

En la Astronomía la medición de distancias aparentes en el cielo se hace en grados. De ésta forma la distancia existente entre el horizonte y el punto más alto del cielo (cenit) es de 90º. También, la distancia entre un punto del horizonte y el diametralmente opuesto es de 180º.  Por ejemplo: La Luna, al igual que el Sol, mide de promedio, medio grado (treinta minutos de arco) y el asterismo conocido como “El Carro” de la constelación de la Osa Mayor mide unos 25 grados aproximadamente. El ojo humano puede resolver (discernir) un minuto de arco como mínimo. Debemos saber que significa que un objeto celeste esté a 3 grados y 30 minutos al este de otro o que dos estrellas estén separadas 40 segundos de arco. Es importante hacer notar que no existe ninguna equivalencia entre ángulos y distancias en el cielo. Todo son posiciones aparentes.

Los aficionados a la Astronomía pueden medir  distancias angulares de una manera algo tosca pero sin duda aproximada y que nos servirá para aprender a reconocer el cielo. El método es muy sencillo. Consiste en extender nuestro brazo hacia el cielo. Pues bien, una vez así, si abrimos la mano entera, la extensión de cielo que ocupamos con la mano de dedo pulgar  a meñique sería de unos 20 grados y la extensión cubierta por el puño unos 10 grados.

En el gráfico inferior pueden observarse en distintas posiciones de la mano y la extensión del cielo que ocupan aproximadamente. La medida no es exacta pero sí aproximada y útil para los fines requeridos en la observación visual del cielo.



Puedes probar a hacer tus propias pruebas y mediciones empleando algunos pares de estrellas. Propongo algunas mediciones que en ésta época del año son fáciles de realizar:

- Entre Alfa Lyr (Vega) y Alfa Cyg (Deneb): 24 grados aprox.
- Entre Alfa Tau (Aldebarán) y Alfa Aur (Capella): 31 grados aprox.
- Entre Alpha Ori (Betelgeuse) y Alfa Tau (Aldebarán): 21 grados aprox.
- Entre la Polar y el horizonte: 37 grados aprox.


CON UNOS BINOCULARES O UN TELESCOPIO

Normalmente los binoculares (o prismáticos) incorporan una cifra junto a uno de los oculares en la que también se dan sus especificaciones. Así en los prismáticos de la figura el campo es de 7.3 grados: casi 15 veces el diámetro de la Luna . En el caso de un telescopio, dependiendo del ocular que le pongamos al mismo tendremos más o menos campo de visión. Si le incorporamos un ocular de pequeña distancia focal, por ejemplo de 4 mm (muy útil para estrellas dobles y planetas) el campo será menor que si usamos uno de 40 mm (idóneo para objetos de cielo profundo). A mi particularmente me encantan los instrumentos que ofrecen grandes campos.

Una manera no exacta pero si aproximada para saber qué campo angular nos ofrece nuestro instrumento es medir el tiempo en que una estrella recorre todo el "diámetro" de nuestro ocular. Para ello elegiremos una estrella que tenga una declinación cercana a los 0º, por ejemplo Betelgeuse, la estrella Alfa Orionis. Pues bien la situamos en el borde del ocular y cronometramos el tiempo que tarda en cruzarlo. Una vez obtenido el tiempo en segundos lo dividiremos entre cuatro y obtendremos el resultado en minutos de campo. Por ejemplo, si usamos un pequeño refractor de 70 mm con un ocular de 10 mm y medimos que la estrella tarda en pasar 100 segundos, entonces ralizaremos: 100/4 = 25 minutos de arco de campo angular visual.

Es interesante saber qué campo de observación vamos a disponer pues los objetos celestes tienen tamaños diferentes y en función de ellos podremos elegir el instrumental más adecuado para observarlos.

Ya sabemos medir ángulos en el cielo y el brillo de las estrellas aunque sea de forma aproximada. Ya es momento de ir explorando el cielo con más detalle, y ese es el verdadero objetivo de este blog. ¡No perdamos la oportunidad de disfrutar del maravillo espectáculo que nos ofrece el firmamento!