viernes, 28 de febrero de 2014

El Cielo de Marzo

Como venimos haciendo cada mes, hacemos alusión al enlace que corresponde a la revista estadounidense Sky & TelescopeEn ésta ocasión deberemos imprimir, como en enero, la página 5 que se corresponde con el cielo visible en el hemisferio Norte durante los meses de marzo y abril. Los mapas incluídos en esta entrada pueden corresponderse con la situación del cielo hacia las 21 horas locales en la Península Ibérica, o las 20 horas en Tiempo Universal de mediados del mes de marzo.


Por otra parte, y como uno de los cometidos principales del blog es mostrar los objetos visibles desde cielos urbanos contaminados, la Vía Láctea no se sitúa en los mapas. En meses próximos que tendremos ocasión de hablar de ella en este blog.


EL CIELO DE MARZO

Norte

Las guardas de la Osa Menor ya van ascendiendo poco a poco y sitúan al trapecio de la constelación apuntando al Este donde ya se alza alta, sobre el horizonte, la contelación de la Osa Mayor. Junto a la Osa Mayor y al este del "mango" aparece una pequeña constelación compuesta por dos estrellas, es la pequeña constelación de los Perros de Caza (Canes Venatici). Más hacia el este aparece una constelación muy débil rara vez visible desde núcleos contaminados: la Cabellera de Berenice (Coma Berenice).

Al Oeste de la Osa Menor nos encontramos con la constelación de Cefeo alcanzando su menor altura sobre el horizonte y la de Casiopea ahora adoptando la figura de la letra E. Arriba de Casiopea nos encontramos con Perseo con Algol apuntando hacia el Oeste y debajo de ella las constelación del Triángulo, Aries y, ya poniéndose bajo el horizonte, la constelación de Andrómeda como despedida de las constelaciones otoñales.



Aspecto de la zona Norte del Cielo en el mes de marzo

Cenit, Oeste y Sur

En el cenit brilla potente la constelación de los Gemelos (Geminis) con sus dos estrellas, Castor y Pollux acompañadas del exhuberante planeta Júpiter. Junto a la constelación de Géminis y perdiendo un poco altura hacia el Oeste aparece la constelación de Auriga con su brillante estrella Capella. Más cercana al horizonte aparece la constelación de Tauro, preciosa aún así, y con las bellísimas Pléyades a unos treinta grados por encima del horizonte.

Hacia el suroeste observamos a la catedral del cielo, a Orión, perdiendo altura eso sí, pero aún en condiciones favorables de observación; como también en esas mismas condiciones puede observarse la constelación del Can Mayor y la estrella más brillante del firmamento, Sirio, y su vecina del Can Menor con la estrella Procyon. Aún puede disfrutarse muchísimo de esta zona suroeste del cielo. 


Aspecto de la zona Oeste del cielo en el mes de marzo



La zona Sur / Suroeste del cielo aún muestra todo su esplendor durante el mes de marzo.

Este


La constelación del León protagonista del cielo en marzo
Sobre el este se alza dominante la constelación del León. Con un poco de transparencia atmosférica la constelación debería verse por completo puesto que casi todas las estrellas que forman el asterismo principal superan la magnitud 3.5. A primera vista veremos un triángulo formado por Regulo, Algieba y Debénola y a partir de ahí podemos ir "recomponiendo" la figura del rey de la selva.

A un lado del León podemos reconocer la figura de la Osa Mayor pero al otro, en la zona sureste del cielo, parece no existir nada más que una pequeña estrella de segunda magnitud llamada Alfard. Esta es la estrella más brillante de la constelación de la Hydra, una constelación extensa que se alza desde el horizonte hasta casi los sesenta grados de altura pero que resulta difícilmente reconocible en cielos urbanos pues está compuesta por estrellas débiles de magnitud 3 y 4. Entre Alfard y Regulo, existe una pequeña constelación no observable desde la ciudad llamada El Sextante. La figura central de esta constelación la conforman dos estrellas, una de cuarta magnitud y otra de quinta. Finalmente subiendo desde el León hacia el cenit aparece una constelación formada por estrellas débiles y también difícil de observar desde lugares urbanos: la constelación de Cáncer. Esta constelación, como veremos en una próxima entrada, alberga otra de las maravillas del cielo, el cúmulo abierto M44 conocido popularmente con el nombre de El Pesebre.

La brillante estrella anaranjada que comienza a aparecer desde el horizonte es Arturo, pero sobre ella y su constelación hablaremos en los próximos meses.


Aspecto del cielo de marzo en su parte Este

EFEMÉRIDES DESTACADAS DEL MES DE MARZO

Día   1: Luna Nueva.
Día   8: Luna en Cuarto Creciente situada en la constelación de Tauro.
Día 16: Luna Llena en Virgo
Dia 20: A las 17 horas Equinoccio de Primavera. 
Día 21: A las 2 horas TU (Tiempo Universal) Saturno se situará a 1 grado al norte de la Luna. Lo que constituirá otra excelente conjunción como la ofrecida el pasado 26 de febrero entre la Luna y Venus.
Día 24: Luna en Cuarto Menguante en la constelación de Sagitario.
Día 30: Luna Nueva.



VISIBILIDAD DE LOS PLANETAS EN MARZO


Posición de los planetas Marte y Saturno durante el mes de marzo
Mercurio: Difícil observación, no supera los tres grados de altura sobre el  horizonte al amanecer.
Venus: Visible al amanecer a unos quince grados de altura sobre el horizonte sureste.
Marte: Visible durante casi toda la noche haciendo pareja con Spica, la más brillante estrella de la constelación de Virgo. A medida que pasan los días del mes su magnitud aumenta alcanzando la magnitud -1.3 a final de marzo. 
Júpiter: Visible desde el anochecer hasta la mitad de la madrugada en la constelación de Géminis con magnitud -2.4
Saturno: A menor altura que Marte, se observa desde la medianoche hasta el amanecer en las constelación de Libra brillando con magnitud 0.4 


Los asteroides Ceres y Vesta (Ceres ya tiene la denominación de planeta enano) se situarán ambos a unos ocho grados al noreste de Marte y a unos tres grados entre sí. Ceres brilla como de séptima magnitud mientras que Vesta no llega a la sexta. Es una magnífica oportunidad de observar estos cuerpos menores.



Conjunción entre la Luna y Saturno al amanecer del 21 de marzo





miércoles, 26 de febrero de 2014

Conjunción Luna - Venus: 26 de febrero de 2014











Pocas veces se encuentran tan cerca los dos astros más brillantes del firmamento nocturno: la Luna y Venus. Perfectamente visible desde la ciudad, el planeta Venus se ha podido observar hoy a  una distancia ligeramente mayor que el diámetro lunar. 



Por lo curioso del fenómeno, he querido fotografiarlo esta mañana (6:25 horas locales) y dedicarle esta minientrada en el blog, una hora antes del amanecer. En ese momento el planeta Venus se encontraba a tan solo 34 minutos del limbo lunar y a una altura sobre el horizonte de unos 9 grados.  


El cielo estaba con neblina y la fotografía no ha dado para más, pero aquel que se haya levantado con el cielo cubierto puede tener una idea de esta bonita conjunción entre la Luna y Venus. Las fotografías están realizadas desde Sevilla con una Canos EOS450D sobre trípode y con una exposición de 0.6 segundos sobre ISO800, rápidamente la zona en la que se encontraban los objetos se fue cubriendo de nubes bajas. De cualquier forma solo para recordar los preciosos espectáculos que nos ofrecen los cielos, y desde luego levantarse con una sonrisa para todo el día,  vale la pena esa mirada tranquila al firmamento.

domingo, 9 de febrero de 2014

La Nebulosa de Orión

LOCALIZACIÓN

Si la constelación de Orión es reconocida como la catedral del cielo, la Nebulosa de Orión es, indiscutiblemente, su joya más preciada. Se haya situada debajo de las tres estrellas centrales de la constelación, el conocido Cinturón de Orión formado por tres estrellas brillantes de segunda magnitud. Debajo de estas tres estrellas aparece brillante la Espada de Orión en cuyo centro aparece majestuosa la Gran Nebulosa de Orión ocupando una extensión de algo mas de un grado cuadrado (dos veces el tamaño de la Luna Llena). Durante las noches de finales de enero y de febrero se alza esplendorosa sobre el horizonte Sur.

Incluso desde la ciudad la nebulosa puede observarse sin problemas en noches limpias y desde fuera de las ciudades a simple vista. Alcanza la cuarta magnitud por lo que su observación con medios modestos es totalmente asequible. Sea cual sea el instrumento que usemos vamos a disfrutar muchísimo con la observación de este precioso criadero de estrellas.



PRIMERAS OBSERVACIONES
Dibujo de Messier de la Nebulosa de Orión
Las primeras observaciones las encontramos en la figura del astrónomo francés Nicolas Peiresc en noviembre de 1611, cuando se quedó muy sorprendido por encontrar "una pequeña nube iluminada". Aunque fue observada por otros astrónomos como el suizo latinizado como Cysatus y el brillante (y olvidado) gran observador italiano Giovanni Battista Hodierna, no fue hasta 1656 cuando se publicara el primer dibujo de la Nebulosa de Orión por el gran Christian Huygens. Años más tarde, en 1771, el astrónomo francés Charles Messier publicó un dibujo más detallado con el que pretendía "reconocer si se producen cambios en el futuro". En su catálogo de objetos de cielo profundo Charles Messier le asignó el número 42 por lo que también conocemos a la Nebulosa de Orión con el nombre de M42. Casi dos décadas más tardes, en 1789 el británico William Herschel la observó con un telescopio de 120 centímetros de diámetro y la describió profeticamente como lo que en realidad es la Nebulosa de Orión: "el caótico material de futuras estrellas". Muchísimos más astrónomos han dedicados noches de observación a esta maravilla del firmamento (Lord Rosse, Bond, Lassell, Flammarion,...) y, sin duda, han disfrutado de su observación, pero, ¿Y Galileo? ¿Por qué no la vio? ¿Realmente le pasó desapercibida? Es muy complicado saber el motivo por el cual Galileo no hizo mención de la Nebulosa de Orión en su Sidereus Nuncius (donde publicó un dibujo de la constelación de Orión) cuando era perfectamente visible con su telescopio (recuerden: peor que cualquiera de nuestros prismáticos), pero desde luego es muy llamativo.

Primera fotografía de la Nebulosa de Orión
Tras muchos dibujos realizados por los astrónomos, el 30 de septiembre de 1880 el astrónomo aficionado estadounidense Henry Drapper fotografió por primera vez a la Nebulosa de Orión (su padre había sido el primero en hacer una fotografía de la Luna). Veintisiete años más tarde, el británico William Huggins registró su espectro y desde entonces no han parado de realizarse descubrimientos sobre ella.

Reconozco que para mí, observar a la Nebulosa de Orión me provoca una extraña y bellísima fascinación por las estrellas y todo lo que conforma el Universo.



LA OBSERVACIÓN

La Nebulosa de Orión fotografiada desde Sevilla con un 135mm 
La Nebulosa de Orión podemos observarla con cualquier instrumento. Rodea a la estrella Theta Orionis con una intrigante apariencia neblinosa y aparece entre medio de la doble 42-45 Orionis (al Norte de la imagen) y de Iota Orionis (al Sur de la imagen). Su visión es fantástica con unos prismáticos, aún desde la ciudad, al entrar en el campo de visión toda la "espada" de Orión. Nada más usemos un pequeño telescopio podremos ver muchos detalles de la nebulosa con multiples tonalidades grisáceas y diversos claroscuros. 

Cuando la observamos comprobamos como desde su parte central, aparece una cuña oscura que parece entrar en la nebulosa y a la que se le denomina Sinus Magnus. Además la nebulosa parece disponer de "alas" a ambos lados de esa cuña, una dirigida hacia el noroeste y otra al sudeste y que reciben el nombre de Proboscis Maior y Proboscis Minor.

Con un refractor de 70mm desde Sevilla
En cuanto a las estrellas inmersas en ella llaman la atención un grupo de tres estrellas colocadas en línea y decrecientes en magnitud, se trata de Theta 2 Orionis. A su lado se encuentra Theta 1 Orionis que en realidad son cuatro estrellas y que se le conoce con el nombre de El Trapecio de Orión. Hacia el sur de la nebulosa, tras pasar por una zona más oscura, aparece otra hilera de tres estrellas de octava magnitud. Intentemos ahora sacar del campo de nuestros prismáticos o pequeño telescopio la zona central de la nebulosa. Con un poco de práctica y de paciencia y con ayuda de un cielo limpio podremos observarn los penachos que aparecen en los bordes de las alas. La visión con un telescopio mediano de estas zonas de la Nebulosa de Orión es realmente fantástica.

Coloco aquí un "mapa" de la nebulosa extraído de la web del Observatorio de Tres Juncos (Castellar de Santiago, Ciudad Real) y ofrecido por Patricio Domínguez Alonso. Obsérvense la topografía tan abundante que tiene la nebulosa. Una observación detallada con nuestro pequeño telescopio permitirá distinguir algunas de sus partes más relevantes. El Trapecio de Orión se sitúa dentro de la región nombrada como Regio Huygheniana.

Topografia de la Nebulosa de Orión


LA NEBULOSA DE ORIÓN

La Nebulosa de Orión fotografíada por el Telescopio Hubble
La Nebulosa de Orión es un inmenso criadero de estrellas situado a 1300 años luz de nosotros. La parte que observamos tiene una extensión de aproximadamente 24 años luz y en la zona que antes hemos denominado Trapecio se encuentran estrellas en sus estadios iniciales de formación. Es una zona con enorme interés astrofísico y evolutivo.

La nube que observamos está compuesta por gas y polvo los cuales forman una vasta región llamada H II. Estas regiones están formadas por átomos de hidrógeno ionizados que terminan colapsándose entre ellos a causa de la fuerza de la gravedad y terminan por formar estrellas muy masivas emitiendo una alta radiación ultravioleta y excitando a las nubes adyacentes que nosotros vemos como una nebulosa brillando en nuestros telescopios.

La imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble muestra la verdadera dimensión y belleza de la Gran Nebulosa de Orión.

EL TRAPECIO DE ORIÓN

Para mí constituye unas de las zonas más bonitas del cielo. Con un pequeño telescopio puede resolverse a Theta 1 Orionis como cuatro estrellas formando los vértices de dicha figura geométrica. Estas estrellas se formaron hace 100.000 años y es una zona llena de particularidades. En realidad es un cúmulo abierto de estrellas en formación que la observación en la longitud de onda infrarroja permite censar en 600 objetos celestes.

La estrella marcada como A es una estrella binaria eclipsante. Cada 65.4 dias, su luz se desvanece durante casi 20 horas desde la magnitud 6.7 a la 7.7. Se trata de la variable denominada V1016 Orionis.

La estrella marcada como B, es la también binaria eclipsante BM Orionis. En éste caso la estrella baja su magnitud desde la magnitud 7.9 a la 8.7 La observación de estos eclipses es realmente interesante pues dichos cambios de luz ofrecen diferentes configuraciones luminosas del trapecio.

En ocasiones podemos observar otras dos estrellas débiles de décima magnitud (aunque en el diagrama figure magnitud 11 son algo más brillantes). La estrella señalada como E se situa a unos 5 segundos de arco al noroeste de la estrella A y es de magnitud 10.2. La estrella marcada en el diagrama como F, brilla en magnitud 10.3 y se localiza a 4 segundos de arco al sureste de C. Si que aconsejo que esta parte tan preciosa de la Nebulosa de Orión sea observada con aumentos.

M43: LA NEBULOSA DE DE MARIAN

M43
Charles Messier incluyó a la pequeña nebulosidad que rodea a la estrella de séptima magnitud situada a medio grado al norte de la Nebulosa de Orión como un objeto independiente. Así en su catálogo la incluyó como M43. A pesar de eso el astrónomo francés Dostous De Mairan ya la observó con detalle en 1731 y de ahí que reciba el nombre de Nebulosa de De Marian. El objeto envuelve a la variable nebular NU Orionis y es visible con telescopios pequeños aunque deberemos buscar noches limpias para observarla pues brilla como de novena magnitud. Desde la ciudad su observación no es fácil. M43 está asociada con M42 a traves de un puente de materia que queda desapercibido por una gran zona oscura, aunque todo ellos solo es observable fotográficamente y empleando instrumentos con diámetros destacados.


Volveremos sin duda a la Nebulosa de Orión, como tal tendríamos para dedicarle un blog entero, pero ahora que la tenemos asequible en el cielo a buena hora, aprovechemos su observación. Sin duda uno de los objetos celestes más preciosos del cielo, si no el que mas.