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sábado, 8 de marzo de 2014

M44: Un Pesebre en el Cielo

Constelación de Cáncer desde un dibujo de Uranographia de Johann Bode (1801)
El Pesebre (Praesepe en latín) es quizá uno de los objetos más bonitos de cuántos podemos observar en los cielos cuando el invierno le abre la puerta a la luz de la primavera. Situado en el centro de la débil constelación de Cáncer (Cnc), se trata de un cúmulo abierto especialmente fácil de observar con prismáticos y pequeños telescopios incluso desde la ciudad y a simple vista desde el campo. Charles Messier lo catalogó en su lista de objetos difusos con el número de 44 por lo que podemos encontrarlo con el nombre de M44 en los catálogos y atlas celestes.




LOCALIZACIÓN

Localización de la constelación de Cáncer

El cúmulo se sitúa en la débil constelación de Cáncer, una constelación zodiacal situada entre las brillantes y extensas Géminis y Leo cuya estrella más brillante, Altarf (Beta Cancri), es de magnitud 3,5. La constelación es de difícil localización en cielos contaminados pero podemos encontrarla en el centro de un triángulo isosceles formado por las estrellas Pollux, Procyon y Regulus. El cúmulo por su parte podemos localizarlo casi hacia el centro de una línea imaginaria que uniera Pollux con Regulus. De cualquier forma si hacemos un barrido de esa zona del cielo con nuestros prismáticos los encontraremos sin problemas inmerso en un pequeño trapecio de estrellas poco brillantes.

La constelación de Cáncer con el cúmulo abierto M44 en el centro

Se da la circunstancia que al estar situado en la eclíptica, tanto la Luna como los planetas lo atraviesan con relativa frecuencia, la última vez fue Marte cuando lo transitó al comienzo del otoño del pasado año 2013.

EL PESEBRE

M44 recibe también el nombre de Cúmulo de La Colmena por la comunidad anglosajona, aunque es más conocido con el nombre del Pesebre pues, en clara referencia latinizada, se sitúa entre dos estrellas con nombres de asno: Asellus Borealis (Gamma Cnc) y Asellus Australis (Delta Cnc). En la Mitología, según Eratóstenes, estos dos asnos fueron montados por Dionisio y Sileno en su batalla contra los Titanes. El fuerte rebuzno de los animales hizo que los Titanes se asustaran al orilo y se alejaran del lugar de la batalla y como recompensa recibieron estar en el cielo junto al Pesebre. Los árabes, por su parte, lo llamaron Almalaf, "el saco de forraje suspendido al cuello de las bestias", un nombre, indudablemente, menos romántico.

El cúmulo M44 inmerso en el trapecio principal de Cáncer. (EOS450D+135mm+Vixen Polarie - ISO800 - 10 s.) Sevilla Centro 

De éste cúmulo ya se hace mención hacia el tercer siglo antes de la era cristiana y fue mencionado por el escrito griego Arato denominándolo La Pequeña Neblina. También lo menciona Teofrasto y Plinio y astrónomos insignes como Hiparco y Ptolomeo lo incluyen en sus catálogos. Bayer también lo denomina Neblinum y Galileo lo observó indicando que "La Nebulosa llamada Praesepe no es una única estrella, si no un conjunto de más de 40 estrellas". Recordemos que cualquier prismático o pequeño telescopio que usemos es infinitamente superior al que usara Galileo.

No es de extrañar pues su magnitud conjunta es relativamente alta, 3.7 y ocupa 95 minutos de arco de extensión, es decir tres veces el diámetro de la Luna Llena, área sobre la que se agrupan unas 300 estrellas. M44 es un cúmulo abierto que según las mediciones del satélite Hipparcos, se encuentra situado a unos 577 millones de años luz de nosotros y su edad puede estar comprendida entre los 400 millones de años.

El cúmulo contiene varias estrellas variables de muy corta amplitud (diferencia entre la magnitud máxima y mínima) pertenecientes al grupo  de las llamadas Delta Scuti, muy alejadas del propósito de este blog y de la observación del aficionado.


OBSERVACIÓN

Indudablemente el mejor instrumento para observar este cúmulo son unos prismáticos. Su gran extensión hace que el reducido campo que nos ofrece el telescopio haga que nos perdamos en el interior del cúmulo sin poder apreciar, en una visión de conjunto, toda su belleza.

La mayoría de las estrellas son de la sexta magnitud muy bien distribuidas que confieren gran uniformidad al cúmulo. Si prestamos atención, y a diferencia de las Pléyades, aquí encontramos muchas estrellas amarillas y blancas y no azules, como vimos en el caso del cúmulo de Tauro, ni tampoco nebulosidad alguna aún en exposiciones fotográficas prolongadas.

M44: El Pesebre, el campo de la imagen supera los dos grados

Desde la ciudad con unos pequeños prismáticos podemos observar una decena de estrellas pero dediquemos más tiempo: hay un buen piso de magnitudes formados por estrellas de la octava magnitud que podremos observar si vamos haciendo que nuestros ojos se adapten a la oscuridad.. y al cúmulo. Con unos primáticos 15x70 he contado desde el centro de la ciudad 60 estrellas una vez que he acostumbrado meticulosamente mi vista a las condiciones del cielo. Desde el campo, unos prismáticos 7x50 pueden ofrecernos unas 20 estrellas en una primera observación y más de 100 estrellas con un refractor de 120 mm. No he podido contarlas con un reflector de 200mm pues hay un fondo de estrellas de la onceava y doceava magnitud que da una sensación de plenitud y belleza al cúmulo insuperable.

En el centro del cúmulo aparecen varias alineaciones triangulares que le dan al cúmulo un encanto especial. En concretol una pareja de triángulos con configuraciones opuestas hacia el centro del cúmulo.

Durante marzo el cúmulo del Pesebre aparece alto sobre el horizonte una vez que se pone el Sol, a más de cincuenta grados sobre el horizonte con lo cual su observación es bastante asequible. Una magnífica oportunidad para observarlo y para disfrutar de esta joya del firmamento.






domingo, 9 de febrero de 2014

La Nebulosa de Orión

LOCALIZACIÓN

Si la constelación de Orión es reconocida como la catedral del cielo, la Nebulosa de Orión es, indiscutiblemente, su joya más preciada. Se haya situada debajo de las tres estrellas centrales de la constelación, el conocido Cinturón de Orión formado por tres estrellas brillantes de segunda magnitud. Debajo de estas tres estrellas aparece brillante la Espada de Orión en cuyo centro aparece majestuosa la Gran Nebulosa de Orión ocupando una extensión de algo mas de un grado cuadrado (dos veces el tamaño de la Luna Llena). Durante las noches de finales de enero y de febrero se alza esplendorosa sobre el horizonte Sur.

Incluso desde la ciudad la nebulosa puede observarse sin problemas en noches limpias y desde fuera de las ciudades a simple vista. Alcanza la cuarta magnitud por lo que su observación con medios modestos es totalmente asequible. Sea cual sea el instrumento que usemos vamos a disfrutar muchísimo con la observación de este precioso criadero de estrellas.



PRIMERAS OBSERVACIONES
Dibujo de Messier de la Nebulosa de Orión
Las primeras observaciones las encontramos en la figura del astrónomo francés Nicolas Peiresc en noviembre de 1611, cuando se quedó muy sorprendido por encontrar "una pequeña nube iluminada". Aunque fue observada por otros astrónomos como el suizo latinizado como Cysatus y el brillante (y olvidado) gran observador italiano Giovanni Battista Hodierna, no fue hasta 1656 cuando se publicara el primer dibujo de la Nebulosa de Orión por el gran Christian Huygens. Años más tarde, en 1771, el astrónomo francés Charles Messier publicó un dibujo más detallado con el que pretendía "reconocer si se producen cambios en el futuro". En su catálogo de objetos de cielo profundo Charles Messier le asignó el número 42 por lo que también conocemos a la Nebulosa de Orión con el nombre de M42. Casi dos décadas más tardes, en 1789 el británico William Herschel la observó con un telescopio de 120 centímetros de diámetro y la describió profeticamente como lo que en realidad es la Nebulosa de Orión: "el caótico material de futuras estrellas". Muchísimos más astrónomos han dedicados noches de observación a esta maravilla del firmamento (Lord Rosse, Bond, Lassell, Flammarion,...) y, sin duda, han disfrutado de su observación, pero, ¿Y Galileo? ¿Por qué no la vio? ¿Realmente le pasó desapercibida? Es muy complicado saber el motivo por el cual Galileo no hizo mención de la Nebulosa de Orión en su Sidereus Nuncius (donde publicó un dibujo de la constelación de Orión) cuando era perfectamente visible con su telescopio (recuerden: peor que cualquiera de nuestros prismáticos), pero desde luego es muy llamativo.

Primera fotografía de la Nebulosa de Orión
Tras muchos dibujos realizados por los astrónomos, el 30 de septiembre de 1880 el astrónomo aficionado estadounidense Henry Drapper fotografió por primera vez a la Nebulosa de Orión (su padre había sido el primero en hacer una fotografía de la Luna). Veintisiete años más tarde, el británico William Huggins registró su espectro y desde entonces no han parado de realizarse descubrimientos sobre ella.

Reconozco que para mí, observar a la Nebulosa de Orión me provoca una extraña y bellísima fascinación por las estrellas y todo lo que conforma el Universo.



LA OBSERVACIÓN

La Nebulosa de Orión fotografiada desde Sevilla con un 135mm 
La Nebulosa de Orión podemos observarla con cualquier instrumento. Rodea a la estrella Theta Orionis con una intrigante apariencia neblinosa y aparece entre medio de la doble 42-45 Orionis (al Norte de la imagen) y de Iota Orionis (al Sur de la imagen). Su visión es fantástica con unos prismáticos, aún desde la ciudad, al entrar en el campo de visión toda la "espada" de Orión. Nada más usemos un pequeño telescopio podremos ver muchos detalles de la nebulosa con multiples tonalidades grisáceas y diversos claroscuros. 

Cuando la observamos comprobamos como desde su parte central, aparece una cuña oscura que parece entrar en la nebulosa y a la que se le denomina Sinus Magnus. Además la nebulosa parece disponer de "alas" a ambos lados de esa cuña, una dirigida hacia el noroeste y otra al sudeste y que reciben el nombre de Proboscis Maior y Proboscis Minor.

Con un refractor de 70mm desde Sevilla
En cuanto a las estrellas inmersas en ella llaman la atención un grupo de tres estrellas colocadas en línea y decrecientes en magnitud, se trata de Theta 2 Orionis. A su lado se encuentra Theta 1 Orionis que en realidad son cuatro estrellas y que se le conoce con el nombre de El Trapecio de Orión. Hacia el sur de la nebulosa, tras pasar por una zona más oscura, aparece otra hilera de tres estrellas de octava magnitud. Intentemos ahora sacar del campo de nuestros prismáticos o pequeño telescopio la zona central de la nebulosa. Con un poco de práctica y de paciencia y con ayuda de un cielo limpio podremos observarn los penachos que aparecen en los bordes de las alas. La visión con un telescopio mediano de estas zonas de la Nebulosa de Orión es realmente fantástica.

Coloco aquí un "mapa" de la nebulosa extraído de la web del Observatorio de Tres Juncos (Castellar de Santiago, Ciudad Real) y ofrecido por Patricio Domínguez Alonso. Obsérvense la topografía tan abundante que tiene la nebulosa. Una observación detallada con nuestro pequeño telescopio permitirá distinguir algunas de sus partes más relevantes. El Trapecio de Orión se sitúa dentro de la región nombrada como Regio Huygheniana.

Topografia de la Nebulosa de Orión


LA NEBULOSA DE ORIÓN

La Nebulosa de Orión fotografíada por el Telescopio Hubble
La Nebulosa de Orión es un inmenso criadero de estrellas situado a 1300 años luz de nosotros. La parte que observamos tiene una extensión de aproximadamente 24 años luz y en la zona que antes hemos denominado Trapecio se encuentran estrellas en sus estadios iniciales de formación. Es una zona con enorme interés astrofísico y evolutivo.

La nube que observamos está compuesta por gas y polvo los cuales forman una vasta región llamada H II. Estas regiones están formadas por átomos de hidrógeno ionizados que terminan colapsándose entre ellos a causa de la fuerza de la gravedad y terminan por formar estrellas muy masivas emitiendo una alta radiación ultravioleta y excitando a las nubes adyacentes que nosotros vemos como una nebulosa brillando en nuestros telescopios.

La imagen captada por el Telescopio Espacial Hubble muestra la verdadera dimensión y belleza de la Gran Nebulosa de Orión.

EL TRAPECIO DE ORIÓN

Para mí constituye unas de las zonas más bonitas del cielo. Con un pequeño telescopio puede resolverse a Theta 1 Orionis como cuatro estrellas formando los vértices de dicha figura geométrica. Estas estrellas se formaron hace 100.000 años y es una zona llena de particularidades. En realidad es un cúmulo abierto de estrellas en formación que la observación en la longitud de onda infrarroja permite censar en 600 objetos celestes.

La estrella marcada como A es una estrella binaria eclipsante. Cada 65.4 dias, su luz se desvanece durante casi 20 horas desde la magnitud 6.7 a la 7.7. Se trata de la variable denominada V1016 Orionis.

La estrella marcada como B, es la también binaria eclipsante BM Orionis. En éste caso la estrella baja su magnitud desde la magnitud 7.9 a la 8.7 La observación de estos eclipses es realmente interesante pues dichos cambios de luz ofrecen diferentes configuraciones luminosas del trapecio.

En ocasiones podemos observar otras dos estrellas débiles de décima magnitud (aunque en el diagrama figure magnitud 11 son algo más brillantes). La estrella señalada como E se situa a unos 5 segundos de arco al noroeste de la estrella A y es de magnitud 10.2. La estrella marcada en el diagrama como F, brilla en magnitud 10.3 y se localiza a 4 segundos de arco al sureste de C. Si que aconsejo que esta parte tan preciosa de la Nebulosa de Orión sea observada con aumentos.

M43: LA NEBULOSA DE DE MARIAN

M43
Charles Messier incluyó a la pequeña nebulosidad que rodea a la estrella de séptima magnitud situada a medio grado al norte de la Nebulosa de Orión como un objeto independiente. Así en su catálogo la incluyó como M43. A pesar de eso el astrónomo francés Dostous De Mairan ya la observó con detalle en 1731 y de ahí que reciba el nombre de Nebulosa de De Marian. El objeto envuelve a la variable nebular NU Orionis y es visible con telescopios pequeños aunque deberemos buscar noches limpias para observarla pues brilla como de novena magnitud. Desde la ciudad su observación no es fácil. M43 está asociada con M42 a traves de un puente de materia que queda desapercibido por una gran zona oscura, aunque todo ellos solo es observable fotográficamente y empleando instrumentos con diámetros destacados.


Volveremos sin duda a la Nebulosa de Orión, como tal tendríamos para dedicarle un blog entero, pero ahora que la tenemos asequible en el cielo a buena hora, aprovechemos su observación. Sin duda uno de los objetos celestes más preciosos del cielo, si no el que mas.

martes, 3 de diciembre de 2013

Las Pléyades

NOTA PREVIA: El texto y formato que se inicia con esta entrada constituye una serie de paseos por las estrellas. Mi interés se centra en que veamos las estrellas y los objetos que constituyen el Universo. Como quiera que el cometido prioritario del blog es de divulgar e incentivar la observación astronómica con pequeños instrumentos y desde lugares contaminados, para la descripción de los objetos nunca se usará instrumental mediano-grande. 

La explicación de todos los objetos que hago se hace desde el centro de la ciudad de Sevilla con prismáticos 7x50, 10x50 y 15x70 y dos refractores: uno de 70mm (y 350mm de distancia focal) conocido como el ETX-70 de Meade y otro, también de 70 mm de apertura pero de 700 mm de distancia focal. En ocasiones se usará un pequeño refractor de 60 mm y, en contados momentos, se hará referencia al uso de un refractor de 120 mm. Las fotografías se presentarán usando una Canon EOS 450D con un teleobjetivo de 135 mm, a veces sin seguimiento y otras con seguimiento usando el "seguidor de estrellas" Polarie. 









UN SOUVENIR DE MI AFICIÓN

Las Pléyades fotografiadas desde el centro de Sevilla
Si hay un objeto que me gusta del cielo, ese es el cúmulo abierto de Las Pléyades. Cada otoño, cuando las observo por primera vez, siempre se me viene a la cabeza el primer día que las "descubrí" desde una azotea situada en un barrio sevillano llamado San Julián. 

Hace casi tres décadas, en noviembre de 1984, cuando los cielos de Sevilla aún permitían aprender las constelaciones, yo subí a aquella azotea con un telescopio de 60 mm. y 355 mm de distancia focal que había adquirido por 3000 pesetas (ni 20 euros de ahora) en una óptica del centro de la ciudad. El telescopio venía montado sobre un trípode de sobremesa, tosco e incómodo, pero que por aquel entonces me pareció lo más sublime que existía. Lo situé sobre una escalera metálica llena de pintura e intenté enfocarlo a Las Pléyades que, a la sazón, creí confundirlas con otra conocida constelación. Recuerdo que el ocular era de rosca, lo giré y giré y poco a poco los círculos luminosos que aparecían a través del telescopio comenzaron a convertirse en pequeñísimos puntos maravillosos: Todas juntas, las Pléyades, aparecieron para mí. El entusiasmo y el impacto que sentí en mi adolescencia fue tremendo. Desde entonces y, gracias a ellas, la Astronomía forma parte de mí y para siempre.

Las Pléyades son un conocido grupo de estrellas situado en la constelación de Tauro, del Toro. Se sitúan a doce grados al norte de la estrella principal de la constelación, la roja Aldebarán. En estas fechas, si miras al cielo del Este las encontrarás como una pequeña nubecilla de la que cuesta discernir las estrellas. Aquí coloco un mapa de localización elaborado con el magnífico programa gratuito Stellarium en el que aparece la posición de Las Pléyades a las nueve de la noche, hora local, durante la primera quincena de diciembre. (Como norma a lo largo del blog se insertarán pocas estrellas simulando un cielo contaminado luminicamente.)

Localización de Las Pléyades. Hemos de situarnos mirando al Este

LAS PLÉYADES

¿Qué son Las Pléyades? Se trata de un grupo de unas 500 estrellas muy jóvenes concentradas en 11 años luz de diámetro que viajan unidas por el espacio y están situadas a unos 425 años luz de la Tierra. Recordemos que la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo; un año luz es la inmensa distancia que recorrería la luz durante un año. Las Pléyades conforman lo que se llama un Cúmulo Abierto y prácticamente podría ser el prototipo de todos ellos.

En la mitología griega las Pléyades eran las siete hijas de Atlas (al que le costó la ardua y pesada tarea de llevar el mundo sobre sus hombros) y la ninfa de los mares Pleione. Zeus, tras apiadarse de ellas después de la persecución constante a la que estaban sometidas por parte de Orión (en el cielo primero aparecen las Pléyades y luego la constelación de Orión) la transformó, primero en palomas y luego en estrellas. Sus hermanas, las Híades, también están representadas en el firmamento justo de bajo de ellas.

Desde la antigüedad siempre se les consideró importantes por alguna u otra razón. Las primeras referencias (chinas por cierto) datan del siglo XXIV a.C. El sabio pueblo inca las relacionó con el año agrícola y aparecen en la Iliada, la Odisea o la Biblia. Los indios la usaban como prueba de agudeza visual para sus guerreros y el maestro de Kepler, Michael Maestlin -con una increíble vista- hizo un primer boceto de ellas anotando ¡11 estrellas a ojo desnudo! cuando aún no se había inventado el telescopio. ¿Cuántas ves tú?


Las Pléyades en el Sidereus Nuncius de Galileo
Tomemos ahora los prismáticos o un pequeño telescopio. Su parecido con la Osa Menor o Mayor es notable. ¿Cuántas estrellas observamos con nuestro instrumento? Galileo en su magistral obra Sidereus Nuncius contó y dibujó 36 estrellas con su rudimentario telescopio. Alineaciones, brillos dispares,... Normalmente desde la ciudad, con unos prismáticos 10x50 suelo contar unas 20 estrellas. Las Pléyades constituyen un objeto celeste para llevarse un buen rato observándolo. Una vez que hemos comprobado como andamos de vista, recorramos el cúmulo para seguir disfrutando.





DE PASEO POR LAS PLÉYADES

He aquí un mapa de Las Pléyades con el nombre de sus estrellas principales. Nos servirá como base no ya solo para reconocer a cada estrella sino como origen para nuestros "paseos" por el cúmulo abierto. Los números que aparecen junto a las estrellas son las magnitudes de las mismas, así, de paso, podrás comprobar la estrellas más débil que es visible desde tu lugar de observación y con tu instrumento.

Comencemos con Alcyone, la estrella más brillante del cúmulo y que se sitúa en una de las esquinas del trapecio central. (¡Si algún día pudiera instalar un observatorio fijo en el monte le llamaría Alcyone!) .Brilla con magnitud 2.9 y es una estrella gigante azul. Junto a ella hay un pequeño triangulo de estrellas que confiere al conjunto una sugerente belleza. Desde Alcyone, y hacia el Sur, se extiende una hilera de estrellas que siempre me resultó muy llamativa por estar formada por estrellas relativamente brillantes, de la séptima magnitud en promedio, acompañdas por otras mucho más débiles. También existe otro ramillete de estrellas en la dirección oeste de Alcyone que acaba en una estrella doble, STTA 40 (también conocida como Otto Struve 40). Observemos esta pareja separada casi 86 segundos de arco y con magnitudes 6.6 la principal (que en las estrellas dobles es la más brillante) y 7.5 la secundaria (la de menor brillo).

Si miramos al sur de Alcyone vemos la preciosa pareja formada por Pleione y Atlas separadas ambas por cinco minutos de arco. Se da la circunstancia que Pleione es una estrella variable lenta, su denominación es BU Tau y su luz varía, indeterminadamente, entre la magnitud 4.7 y la 5.5 en promedio. Yo llevo observándola durante unos años en los valores de magnitud entre la 5.2 y la 5.4; aún no he podido observarlas en sus valores extremos.

Volvamos ahora a Alcyone y situemos en el centro del trapecio que forma con Mérope, Electra y Maia. Observaremos dos estrellas muy juntas. Se trata de lo que conocemos con la denominación es S437 (también aparece como Struve 437). Ambas estrellas están separadas 39" de arco y son de magnitudes 7.7 y 8.1 ¿Sabrías distinguir sus colores?

Si subimos un poco podemos buscar a Asterope (21 Tau) que hace una magnífica pareja con 22 Tau. Otro par, esta vez de magnitudes 5.7 la principal y 6.4 la secundaria, separadas algo más de dos minutos de arco. Otra preciosa estrella doble se sitúa al este de Asterope, si nos centramos en Taygeta observaremos que, a pesar de lo brillante de Taygeta a 72 segundos de arco nos encontramos con una débil estrella de octava magnitud constituyendo el par h 325 (ya hablaremos algún día de las distintas denominaciones para las estrellas dobles).

Podemos observar a Electra y luego bajar hacia Merope. Ésta estrella está rodeada de una nebulosidad (procedente de la pérdida de masa de la propia estrella debido a su enorme velocidad de giro) no visible desde a ciudad pero, en ocasiones, si desde zonas con cielos oscuros. Yo la he observado en una fría noche en la montaña con mi refractor de 12 centímetros. La nebulosidad que rodea a Merope fue descubierta en 1859 por el magnífico astrónomo alemán Wilhelm Tempel. La historia que rodea a las "nebulosas de las Pléyades" y los conflictos entre astrónomos por su observación, a cuenta de la nebulosidad de Merope, es otro de esos momentos fascinantes en la Astronomía del siglo XIX.

Y le hemos dado "la vuelta entera" a las Pléyades. No os extrañéis si vuelvo sobre ellas. Seguro que sí. Son un grupo de estrellas preciosas de las que siempre descubrimos algo nuevo. Nunca nos cansamos de observarlas. Personalmente creo que es el conglomerado de estrellas más bello de todo el cielo. Y desde luego, es el souvenir más íntimo y romántico de mi afición por la Astronomía.