jueves, 30 de enero de 2014

El Cielo de Febrero

Antes que nada conviene recordar el enlace que hemos colocado en anteriores ocasiones y que corresponde a la revista estadounidense Sky & Telescope. En ésta ocasión deberemos imprimir, como en enero, la página 4 que se corresponde con el cielo visible en el hemisferio Norte durante los meses de enero y febrero. Los mapas incluídos en esta entrada pueden corresponderse con la situación del cielo hacia las 20 horas locales.

Por otra parte, y como uno de los cometidos principales del blog es mostrar los objetos visibles desde cielos urbanos contaminados, la Vía Láctea no se muestra. En meses próximos que tendremos ocasión de hablar de ella en este blog.



EL CIELO DE FEBRERO

Norte y Cenit

Como de costumbre, comencemos por ver la orientación de la constelación de la Osa Menor. En ésta época del año las "guardas" de la Osa Menor (las dos estrellas más brillantes del trapecio) van ascendiendo por el cielo. Están orientadas hacia el Este. A su lado aparece la constelación de la Osa Mayor que va emergiendo con su característica figura. Por el noroeste Casiopea sigue adoptando la forma de la letra M pero también va inclinándose y perdiendo altura sobre el horizonte. Casi en el cenit, la constelación de Auriga con su brillante estrella Capella.

El cielo del Norte a mitad de febrero


Oeste

La zona del Oeste destaca por estrellas poco brillantes. Destacan las constelaciones de Aries, Andromeda y la extensa constelación de la Ballena (Cetus) con la cabeza en forma de pentágono. Perseo se alza alta sobre el horizonte noroeste y las débiles estrellas de Piscis (raramente visible desde ciudades contaminadas) comienzan a declinar. Siempre me llamó la atención la situación del cielo oeste en esta parte del año. Con las Pléyades y la constelación de Tauro buscando poco a poco el horizonte, parecen avisarnos de la cercanía de la pronta primavera.


El cielo Oeste

Sur

Sin duda la mejor zona del cielo en este mes. Exhuberante brilla la constelación de Orión con la Gran Nebulosa de Orión en la parte inferior de la constelación. Al Sur de Orión aparece una débil constelación que podremos observar en las limpias y frías noches de invierno, la constelación de la Liebre (Lepus). Se pueden observar cuatro estrellas, débiles, formando un trapecio. 

Al oeste de la Liebre aparece la constelación del Can Mayor con la estrella más brillante del firmamento: Sirio y muy cercana a nosotros. Sirio se sitúa a 8,6 años-luz.. La constelación está formada por estrellas brillantes y contiene un cúmulo abierto cuatro grados al Sur de Sirio, se trata de M41. Hacia el norte de Sirio podremos encontrar una estrella brillante, Procyon, otra estrella también muy cercana a nuestro Sistema Solar (11,4 años-luz). Procyon aparece acompañada al norte por otra estrella, juntas forman la constelación del Can Menor


Cielo Sur

Este

Alta sobre el horizonte aparece la constelación de los Gemelos. Las estrellas más características de esta constelación son dos estrellas brillantes: Castor y Pollux. Durante estas semanas ambas estrellas se encuentran desplazadas en brillo por el gigante planeta Júpiter inmerso en dicha constelación. Géminis es también una constelación medianamente brillante que podremos observar desde las ciudades. Si descendemos un poco aparece la débil constelación de Cáncer con su fantástico cúmulo abierto M44, pero para observar esta constelación necesitamos cielos oscuros. Finalmente, y descendiendo hacia el horizonte, nos encontramos con dos estrellas brillantes que forman la parte delantera (cuello y patas) de la constelación del León (Leo). Tras Leo irán apareciendo constelaciones débiles poco visibles desde nùcleos urbanos.

Cielo del Este
EFEMÉRIDES DESTACADAS DEL MES DE FEBRERO DE 2014


Día   3: Urano a 2º al Sur de la Luna brillando en la constelación de Piscis.
Día   6: La Luna en Cuarto Creciente y situada en la constelación de Aries.
Día 14: Luna Llena en Leo 
Día 19: El planeta Marte, situado en la constelación de Virgo, se situará hacia las 21 horas 3 grados al Norte de la Luna, es decir a poco más de seis diámetros lunares.
Día 22: Luna en Cuarto Menguante en Scorpio.
Día 26: Un poco antes del amanecer, Venus estará a solo 0.4º de la Luna, (a menos de un diámetro lunar). Una preciosa ocasión para fotografiar esta conjunción entre Venus y la Luna.

Interesante conjunción el día 26 de febrero


VISIBILIDAD DE LOS PLANETAS EN FEBRERO

Mercurio: El planeta será visible durante la primera semana del mes de febrero tras la puesta del Sol en el horizonte Oeste. Será necesario disponer de un horizonte limpio pues el planeta más cercano al Sol estará a muy baja altura sobre él. Precisamente el día 1 alcanzará una altura de 8 grados junto a un pequeño creciente lunar, suponiendo una de las apariciones más favorables del planeta durante el año 2014. Brillará con magnitud -0.4

Aparición del planeta Mercurio tras ponerse el Sol el día 1 de febrero de 2014

Venus: Situado en la constelación de Sagitario puede observarse antes del amanecer con el máximo brillo del año, en magnitud -4.6

Marte: Visible desde medianoche en la constelación de Virgo aumentando de brillo hasta la magnitud -0.5

Júpiter: Visible durante toda la noche en muy buenas condiciones en la constelación de Géminis brillando con magnitud -2.6

Saturno: Comienza a ser visible en la constelación de Libra desde horas antes de amanecer, de momento brillando en magnitud 0.5

domingo, 19 de enero de 2014

Tycho Brahe: El hombre que no vivió en vano (y II).

5.- PRAGA


Con un nuevo sistema cosmológico en su cabeza y con muchísimas y exactas observaciones en sus cuadernos, Tycho iba a dejar cultivado el terreno para el florecimiento de una nueva etapa de la ciencia astronómica.

La Isla de Hven y el observatorio de Brahe en la actualidad
En 1588 Federico II, quien le aguantaba todo lo inaguantable a Tycho, murió. Su sucesor, Christian IV no iba a ser tan condescendiente con el arrogante astrónomo. Harto de soportarlo durante los primeros años de su mandato y repleto de protestas por los maltratados habitantes de Hven, Christian IV le llamó la atención a Tycho y empezó por bajarle sus emolumentos. Ante esto y tras 22 años en la isla de Hven, donde realizó sus "viriles, precisas y absolutamente exactas" observaciones, Tycho decidió abandonar Dinamarca no sin antes expresar su malestar al rey. 


Inició su periplo viajero con toda su corte de familiares, sirvientes y por supuesto con su enano Jepp. Comenzó por tierras alemanas y en 1599, invitado por el emperador Rodolfo II llegó a la ciudad de Praga. Realmente acabar en Praga se debió a la amistad que tenía con el médico Tadeáš Hájek, quien era un gran amigo y valedor de Tycho además de médico de Rodolfo II. El emperador decidió, por tanto, alojarlo en el castillo de Benatek situado a una treintena de kilómetros de la hoy capital checa y lo nombró matemático imperial. Pero en Praga no todo fue como en Hven. Rodolfo II le había asegurado 3000 florines anuales para que se quedase allí (además de, evidentemente, ofrecerle el castillo) pero dicha cifra apenas llegaba a la mitad de los honorarios que percibía en Hven. Tycho empezó a preparar sus trabajos astronómicos pero no tenía aún el instrumental para realizalo. El encargo de Tycho a la corte del emperador para que sus instrumentos llegaran a Praga cada vez se hacía más de rogar, la tardanza era excesiva y todo esto provocaría contínuas desavenencias.  Pero lo que Tycho esperaba con más ansiedad estaba aún por llegar.

6.- EL INVITADO

Kepler viajando a Praga. (Serie Cosmos)
Entre 1595 y 1596, cuando aún continuaba vigente la pelea por la autoría del nuevo sistema cosmológico entre Tycho y el que también fuera matemático imperial de Rodolfo II, Ursus (Nicolaus Reimers), Johannes Kepler acababa de publicar su Mysterium Cosmographicum. Kepler optó por enviar, sin saber de la pelea entre ambos astrónomos, un ejemplar a cada uno. Mientras que Kepler nunca recibió respuesta de Ursus (pero que en cambio usó los escritos de Kepler en su propio beneficio antes de morir), Tycho, sabiendo de la valía del joven astrónomo, fue más  ávido y le indicó que aplicara sus descubrimientos geométricos a su sistema, instándole a visitar y quedarse en Praga con él. Eso fue a principios de diciembre de 1599. Kepler llegó a Praga a mediados de enero de 1600 después de un tortuoso y lamentable viaje desde Gratz. Jamás olvidaré las escenas de la hija de Kepler y de su atormentada y enferma mujer que de manera exhuberante se refleja en el capítulo tercero de la magistral serie Cosmos del gran divulgador Carl Sagan.

Cuando Kepler llegó a Praga con su familia no pudo tener peor recibimiento. El gran astrónomo Brahe no había prestado atención en recibirle y tuvo que conformarse con ser guiado por el hijo mayor del astrónomo danés, Christian Sorensen, latinizado como Longomontanus, y el junker de Brahe, un tal Tengnagel, quienes procuraron emplear la mayor antipatía posible con el nuevo invitado. Varias semanas después de la llegada Brahe recibió a Kepler.

Pero las hostilidades no terminaron con el recibimiento. La antipatía del hijo de Tycho por Kepler fue paulatinamente convirtiéndose en odio. Máxime cuando Tycho le había encomendado a su hijo la tarea de estudiar Marte, trabajo éste que le fue arrebatado en favor de Kepler quien, en ese momento,
estudiaba el planeta Júpiter. Kepler, halagado y olvidándose de todo lo anterior, le prometió a Brahe que en tan solo ocho días solucionaría todos los problemas que daba la órbita del planeta.

Kepler comenzó a trabajar de inmediato y pronto se dio cuenta que ocho días no iban a solucionar ni la parte más ínfima del problema. En su fuero interno Kepler quería usar los datos de Brahe (los mejores existentes) para construir su propio sistema del universo, los sólidos pitagóricos y la armonía de los mundos debían encajar con las observaciones. Brahe también sabía eso. Y no solamente esto, sabía que no iba a resistir mucho tiempo para crear su sistema semigeocéntrico.

Monumento a Brahe y Kepler en Praga
Ambas ideas no cesaban de aparecer en la mente de Brahe, quien consciente del problema, decidió enseñar a pescar a su discípulo pero no sin dificultades. No ayudaba para nada a Kepler. Es famosa la cita de Kepler al respecto: "Tycho no me daba ninguna oportunidad de compartir sus experiencias. Lo único que conseguía [Kepler] era que en el transcurso de una comida y mientras hablábamos de otros asuntos, mencionara [Brahe], como de pasada, hoy la cifra del apogeo de un planeta, mañana los nodos de otro".   La tensión entre Kepler y Tycho iba en aumento. En abril de 1600 Kepler decidió irse de Praga y abandonar el castillo de Benatek manifestando que la vuelta requeriría, al menos, cumplir los compromisos iniciales en cuanto al dinero, al modo de trabajo y a las condiciones humanas. Kepler no quería más humillaciones. A pesar de todo el carácter de Kepler hizo que se tuviera que tragar su razonable orgullo y pedir disculpas al noble. El danés, altanero, decidió aceptarlas y en una muestra de necesidad interior fue a Praga para volver a llevar a Kepler a su propio castillo. Kepler consiguió, por añadidura, todos los datos de Marte. Tenía vía libre y, en años sucesivos, lo demostraría, llegando a ser uno de los más grandes baluartes de la Revolución Científica. 


7.- NE FRUSTA VIXISSE VIDEAR 

La cantidad inmensa de observaciones realizadas por Tycho después de tantos años y en antos lugares cesaron en octubre de 1601 de forma inmediata. El que había sido su discípulo durante dieciocho meses y que sería su sucesor en el cargo de matemático imperial, nos cuenta el fin de Brahe. Nadie mejor para conocerlo que Kepler:


El 13 de octubre, Tycho Brahe, en compañía del maestro Minkowitz, acudió a cenar en casa  del ilustre Rosenberg, y retuvo sus aguas más allá  de lo que exige la cortesía. Al beber más,  sintió que la tensión de su vejiga se incrementaba, pero puso la educación por delante de su salud. Cuando regresó a su casa, apenas fue capaz de orinar...

Tras cinco noches sin dormir, seguía sin poder soltar su agua sin experimentar grandes dolores, e incluso así la evacuación era difícil. El insomnio prosiguió, con fiebre interna que desembocó gradualmente en delirio, y la comida que comía, y que no podía retener, exacerbaba el mal. El 24 de octubre, su delirio cesó durante varias horas, la naturaleza venció y expiró pacíficamente entre los consuelos, plegarias y lágrimas de su gente. 

Como correspondía a un gran noble, Tycho Brahe fue enterrado en Praga en una ceremonia grandiosa en su honor. Lamentablemente todo su instrumental astronómico y que había servido para acceder a tantos datos celosamente guardados por la naturaleza quedó viejo, inutilizado, y fue quemado durante la Guerra de los Treinta Años.

En los momentos delirantes de sus últimos días, Tycho no paraba de repetir, una y otra vez, una frase que pasaría a la historia como símbolo de lo que había hecho y lo que quería que se hiciese: Ne frusta vixisse videar: Que no parezca que he vivido en vano. La ciencia astronómica no sólo sabe que Tycho no vivió en vano sino que le debe buena parte de su historia futura.



NOTA PERSONAL:

Las vidas y trabajos de Tycho Brahe y Johannes Kepler siempre me apasionaron. Reconozco que Kepler es mi astrónomo favorito y, de paso, mi científico. Quizá porque supo darle paso a la verdad aún cuando ésta era contraria a sus propios pensamientos, ideas y convicciones. Existe mucho material buenísimo e impactante sobre ese tema. Con independencia del tercer capítulo de la serie Cosmos aconsejaría varias lecturas: la biografía de Kepler desarrollada por Max Caspar, la espectacular "The Lord of Uraniborg" de Thoren y por supuesto el fantástico libro escrito en 1959 "Los Sonámbulos" de Arthur Koestler el cual desarrolla, en algunos pasajes, la historia de estos dos científicos. En él me he basado para hacer esta entrada. Koestler desapareció por iniciativa propia, sin duda, él tampoco vivió en vano...





martes, 14 de enero de 2014

Tycho Brahe: El hombre que no vivió en vano (I)

1.- TYCHO

Terrible, Maravilloso, Loco, Perfecto
Tycho (o Tyge) Brahe nació el 14 de diciembre de 1546 en Knudstrup, Escania; hoy Suecia pero entonces perteneciente a Dinamarca. Hijo del gobernador del castillo de Helsingborg, fue apadrinado por su tío Joergen el cual era un gran terrateniente y vicealmirante que había mostrado a su hermano sus deseos de apradinar uno de sus hijos, cuando los tuviera, y adoptarlo hasta el punto de considerarlo como hijo suyo. El gobernador le prometió a su hermano que así sería pero un incidente vino a postergar la promesa. La madre de Tycho Brahe dio luz a gemelos, pero uno de ellos murió. Así, y como era de esperar, la situación cambió, y no fue hasta que Brahe tuvo un hermano cuando pasó a ser adoptado por su influyente y acaudalado tío.

En 1559 fue enviado a la Universidad de Copenhague, Dinamarca, para iniciar su educación. Estudió  primeramente Derecho y Filosofía como correspondía en esos tiempos a su condición nobiliaria y como procedía para acceder a sus futuros cargos estatales. Todo iba bien, con un futuro prometedor y resuelto. Hasta que un suceso vino a cambiarle su orientación y visión de la vida.

El eclipse de Brahe
El 21 de agosto de 1560 Tycho Brahe observó un eclipse de Sol que le dejó completamente  admirado. El muchacho, que no había cumplido los catorce años, acababa de sentir que los sucesos astronómicos le habían despertado un tremendo interés. La observación del fenómeno celeste le había resultado realmente maravillosa. Apasionante. Fue entonces cuando comenzó a adquirir libros sobre Astronomía, leyendo apasionadamente, y de manera particular, a Tolomeo. No obstante, los estudios había que continuarlos y dos años más tarde fue enviado por su tío a estudiar a la Universidad de Leipizg. (Como curiosidad la línea de totalidad del eclipse pasó, exactamente, por Andalucía).

Su tío Joergen observaba que la afición a la Astronomía de su sobrino tendía a alejarle del verdadero cometido nobiliario. La Astronomía no era una profesión adecuada para un noble así que le puso bajo la tutoría de Anders Vedel quien, a la sazón, era uno de los grandes historiadores daneses. Para desgracia de su tío y para bien de la Ciencia, el muchacho no dejaría su pasión por la Astronomía en ningún momento y Vedel desistió de la vigilancia encomendada un año después.

En agosto de 1563, cuando tenía dieciséis años, Tycho volvió a observar otro fenómeno celeste que le dejó perplejo. Esta vez se trató de una conjunción entre Saturno y Júpiter. El fenómeno no tendría más trascendencia sino fuera porque se dio cuenta de que las tablas alfonsinas -las vigentes por entonces- predecían el acontecimiento con un mes de retraso. Fue entonces cuando el joven decidió definitivamente su futuro dando un paso importantísimo comprobando de inmediato que había que realizar las observaciones con muy buena precisión, mejorando todas las que hasta entonces se habían realizado. Para ello debían usarse instrumentos lo suficientemente exactos como para realizar éstas observaciones y así corregir las tablas astronómicas de su tiempo. Si Tycho no descubrió nada, ya con darse cuenta de la falta de precisión que existía en las observaciones, lo descubrió todo. Con el tiempo el gran astrónomo danés se convirtió en un fanático por la exactitud. 

Es indudable que todas las conclusiones que sacaba de sus propias observaciones le hacían pensar, y mucho. No concordaban con el sistema en el que siempre creyó.  Pensó en un nuevo concepto cosmológico a medio camino entre el sistema geocéntrico y el  heliocéntrico. Según éste, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno girarían alrededor del Sol, y éste. a su vez, giraba, con toda la corte planetaria, alrededor de la Tierra. Sistemas similares se  habían propuesto por Reymers Bear, latinizado como Ursus, (al que Brahe le acusó en 1588 de haberle robado sus teorías en una visita que hizo a Hven en 1584), y también por un tal Helisaeus Roeslin. 


Tycho prosiguió sus estudios en distintas universidades, pasó por Wittenberg, Rostock, Basilea y Ausburgo. Aumentaba constantemente su colección de instrumentos astronómicos así como sus conocimientos matemáticos. En 1565, durante su época universitaria, se batió en duelo con un joven danés como consecuencia de una riña que, supuestamente, tuvieron por saber quien sabía más sobre Matemáticas. El tiempo probablemente le dio la razón al astrónomo pero también le marcó con el puente de la nariz rota, puente que hubo que sustituir con una placa de metal y que continuamente necesitaba untar con un ungüento. Este episodio de la historia parece contener, no obstante, cierto aire legendario.


2.- LA NUEVA ESTRELLA

Posición de la Supernova de Tycho (señalada como I)
Tras acabar sus estudios Tycho regresó a su Dinamarca natal. El 11 de noviembre de 1572 volvía del taller de alquimia de su tío y en el camino hizo algo que muchos de los aficionados a la Astronomía hemos hecho en más de una ocasión: lanzar una mirada al cielo. Quedó fascinado. Observó en la constelación de Casiopea una estrella muy brillante, incluso superaba el brillo del planeta Venus. Estaba asombrado; no se lo creía. Para superar su incredulidad llamó a varios campesinos para que certificaran que su observación no era una ilusión. La inmutabilidad de los cielos propuesta por Aristóteles indicaba que todo los cambios que ocurrían en el cielo se producían a partir de la esfera inmediatamente inferior a la Luna y eran considerados pues como fenómenos meteorológicos. Esta doctrina llevaba siglos imponiéndose y por tanto una estrella nueva en el cielo resultaba, cuanto menos, incómoda. De hecho, Plinio, en su Historia Natural , nos cuenta que Hiparco -otro grandísimo observador ya comentado en el blog- vio un suceso similar en el año 125 a.C., pero, como correspondía a la doctrina aristotélica, fue considerado como un suceso atmosférico y no tuvo mayor trascendencia. Pero en el caso de Tycho no iba a querer la Historia de la Ciencia que fuera así. 

Preciso Sextante de Tycho
Los astrónomos de la época, encabezados por Brahe, creyeron que las líneas de investigación a seguir debían seguir dos rumbos, por un lado observar si la estrella se movía y por otro intentar calcular su distancia. No estaba mal planteado si nos paramos a pensar. Observadores como Michael Maestlin (antiguo profesor de Kepler y también citado ya en el blog por su extraordinaria vista) y Thomas Digges usaron hilos de tela para demostrar que la estrella no se movía. Brahe, en cambio, usó un preciso sextante siguiendo la búsqueda de datos exactos consecuencia de sus observaciones de años atrás. Tycho llegó a la misma conclusión. Además, durante el año y medio que la estrella fue visible en los cielos intentó calcular la distancia por el método del paralaje (un método que usa la trigonometría para el cálculo de las distancias) y comprobó que la estrella no mostraba paralaje alguno formando parte, por consiguiente, de las estrellas fijas.

La estrella se había convertido, tras la admiración, en un problema: ni se movía ni estaba cerca. Tycho no
solo acababa de descubrir una supernova (de la que hoy podemos ver sus residuos) sino que le daba un mazazo tremendo a toda la doctrina aristotélica. Fue entonces cuando Tycho comprendió que sus observaciones debían ser publicadas, aunque no era esto una tarea precisamente de nobles en aquella época y ni siquiera resultaba bien vista. No obstante el astrónomo lo consideró oportuno y publicó en 1573 un librito llamada "Nova Stella" en la que, además de indicar la inmovilidad de la nueva estrella, dio por primera vez el nombre de NOVA a este tipo de estrellas. El librito (que se puede descargar aquí en perfecto latín) se iniciaba con unas cartas introductorias, seguía con unos almanaques, unos diarios meteorológicos y astrológicos (sí, también Tycho se dedicó a esto), unos versos, y el resto, unas veintisiete páginas, contenían las explicaciones sobre la nueva estrella y los instrumentos utilizados para observarla. Tycho, "el fenix de la Astronomía", como le llamaba Kepler, se había convertido, pese a su juventud, en el astrónomo más importante de su tiempo. Y desde luego, no sin razón.

3.- URANIBURG 

Tycho tenía una aptitud nobiliaria curiosa. Como él mismo diría, su vida la hacía entre "caballos, perros y lujo" aunque esto pueda considerarse como una queja, la segunda parte de su vida transcurrió en el mismo ambiente pero agrandado con majestuosas comidas y grandes borracheras. Por otra parte, Tycho optó por una profesión no adecuada para un noble, la de astrónomo, desechando de ésta forma su futuro político y además, se casó con una campesina (para colmo sin pasar por el altar, un auténtico escándalo es esos tiempos). De todas formas su afán por realizar observaciones meticulosas no cesó ni un sólo momento y al final de su vida se comprobó que el camino elegido había sido el correcto.


Uraniborg
La Ciudad de Urania
Tres años después de la aparición de la nueva estrella Tycho tenía ya noticias de contar con la gracia del rey Federico II y con buena parte de la aristocracia danesa. Se dedicó a viajar -uno de sus placeres- para ver a sus amigos de Frankfurt, Basilea, Wittemberg, Venecia y Cassel. Precisamente en Cassel estaba instalado su amigo Guillermo IV, el landgrave del rey Federico II, quien también era astrónomo o, al menos, disponía de un observatorio astronómico en su ciudad. Fue precisamente el landgrave quien intercediera con el rey para que Tycho pudiera disponer de un observatorio adecuado. Federico II aceptó la oferta realizada por el landgrave y decidió ofrecerle varias zonas en las que Tycho pudiera asentarse pero éste, meticuloso como él mismo, no aceptó. De manera que decidió quedarse en Basilea, así que, ante la negativa del astrónomo, el monarca optó por entregarle una isla entera, el mando para gobernarla y una suma anual de dinero que se situaba entre las más altas de toda Dinamarca. La oferta era irresistible y Tycho aceptó marcharse a su nuevo lugar: la isla de Hven, situada entre Suecia y Dinamarca, y a la que posteriormente llamaría Uraniburg, la Ciudad de Urania.

Uraniburg debía ser un sueño. Un lugar para imbuirse en el Universo entre medio de un remanso de paz y estímulo. Tycho, como no podía ser de otra forma, se hizo con los servicios de un arquitecto alemán para realizar su excéntrica ciudad estelar. Veamos un relato que nos hace Arthur Koestler del impresionante observatorio:: 


 "[...] Fachada renacentista coronada con un domo en forma de cebolla  flanqueada por torres cilíndricas, cada una de ellas con un techo móvil que albergaba los instrumentos de Tycho, y rodeada por galería de relojes, cuadrantes solares, globos y figuras alegóricas. En el sótano se hallaba la prensa de imprimir de Tycho, abastecida por su propio molino de papel, su horno de  alquimista, y una prisión particular para arrendatarios indóciles."



Vista "aérea" de Uraniborg
Fue una construcción costosísima en la que hoy día se me ocurre que sólo faltaría Dalí para adornar con lienzos surrealistas las paredes del observatorio. Disponía en el interior de su biblioteca de una esfera de un metro y medio de diámetro en la que iba grabando cada una de las estrellas con una precisión incalculable para la época. De hecho, Tycho realizó un catálogo indicando las posiciones precisas de 777 estrellas, añadiendo posteriormente 293 estrellas -no tan precisas- con las que conseguía un catálogo de 1000 estrellas, un número redondo. Más tarde, embarcado en su excentricidad, Tycho construyó otro observatorio. Esta vez subterráneo al que llamó Stjoerneburg, la ciudad estrella, con el que protegería a sus instrumentos de las vibraciones que causaba el viento.

El Gran Cometa de 1577 (George Jacob Daschitzky)
Una vez instalado en su observatorio, Tycho observaba todo lo que podía. Vigilaba el cielo constantemente.

En 1577 apareció un cometa en el cielo que le sirvió a para dar un nuevo golpe a la teoría aristotélica y, por añadidura, a él mismo: aún creía en la teoría geocéntrica de Tolomeo. Fue el Gran Cometa de 1577. Con sus instrumentos, que seguían siendo los mejores para la época y apoyado por su increíble agudeza visual, observó que la paralaje del cometa indicaba que estaba más de seis veces más distante que la Luna y, además, creyó en la posibilidad de que el cometa tuviera una órbita distinta a la circular algo que no cuadraba para nada con la concepción cosmológica que regía en aquellos tiempos y en la que él aún creía. Si la órbita del cometa era como él creía, el viaje que a través de dicha órbita emprendiera el cuerpo celeste destrozaría todas las esferas aristotélicas. Tenía que pensar una solución. El sistema en el que confiaba se revolvía contra él mismo. 

4.- EL NUEVO SISTEMA


En la faceta astronómica Tycho Brahe hizo multitud de observaciones astronómicas que le permitieron detectar que los movimientos lunares variaban, calculó la longitud de un año con un error que no llegaba a un segundo, y observó todos los movimientos planetarios. Por lo demás en la isla de Hven se sucedían todo tipo de visitas de aristócratas y gobernantes, en un devenir de grandes cenas, dispendios, todo tipo de lujos y con su bufón Jepp haciendo payasadas constantemente. En la sombra, los antiguos habitantes de Hven pasaron a ser tratados con mayor dureza a medida que pasaban los años desde la llegada del astrónomo a la isla. A veces cruelmente. Brahe llegó a tener acongojado hasta al propio rey Federico II del que se mofaba cada vez que creía oportuno y los efectos del alcohol hacían mella en él.  Entretanto, buscó las soluciones a su nuevo sistema.


Es indudable que todas las conclusiones que sacaba de sus propias observaciones le hacían pensar, y mucho. No concordaban con el sistema en el que siempre creyó.  Pensó en un nuevo concepto cosmológico a medio camino entre el sistema geocéntrico y el  heliocéntrico. Según éste, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno girarían alrededor del Sol, y éste. a su vez, giraba, con toda la corte planetaria, alrededor de la Tierra. Sistemas similares se  habían propuesto por Reymers Bear, latinizado como Ursus, (al que Brahe le acusó en 1588 de haberle robado sus teorías en una visita que hizo a Hven en 1584), y también por un tal Helisaeus Roeslin. 


Brahe desarrolló una apasionada carrera astronómica pero aún le esperaban nuevos destinos y nuevos "amigos"...



jueves, 9 de enero de 2014

Los Satélites de Júpiter

Sidereus Nuncius
He aquí el séptimo día de enero del presente año de mil seiscientos diez, a la hora primera de la consiguiente noche, mientras contemplaba con el anteojo los astros celestes, apareció Júpiter. Disponiendo entonces de un instrumento sobremanera excelente Disponiendo entonces de un instrumento sobremanera excelente, percibí (cosa que antes no me había acontecido en absoluto por la debilidad del otro aparato) que lo acompañaban tres estrellitas, pequeñas sí, aunque en verdad clarísimas; las cuales, por más que considerase que eran del número de las fijas, me produjeron cierta admiración por cuanto que aparecían dispuestas exactamente en una línea recta paralela a la Eclíptica, así como más brillantes que las otras de magnitud pareja. Su disposición mutua y respecto a Júpiter era:

Oriente * * O * Occidente






Esta fue la primera observación de los satélites del planeta Júpiter. Fue realizada por Galileo Galilei el 7 de enero de 1610 y la he reproducido de su libro Sidereus Nuncius: El Mensajero Sideral. 

Cualquier aficionado con un pequeño telescopio puede seguir la evolución de los movimientos de los satélites alrededor del planeta gigante. Pero también podemos observar unos curiosos fenómenos que, sin duda, nos fascinarán.


LOS CUATRO SATÉLITES "GALILEANOS"

Si no fuera por la cercanía al planeta Júpiter, los satélites serían visibles a simple vista desde un lugar apartado de la contaminación lumínica, pero el resplandor del gigante gaseoso lo impide. Sus diámetros aparentes no llegan, en el mejor de los casos, a los 2 segundos de arco por lo que la posibilidad de observarlos como discos se alcanza con telescopio de al menos 20 centímetros de diámetro. Lo que si es posible es observarlos puntual y cómodamente con cualquier instrumento y por supuesto desde la ciudad. Veamos algunos datos básicos sobre los cuatro satélites principales de Júpiter que nos pueden guiar en la observación. El número romano entre paréntesis es el orden que tiene los satélites con respecto a su propia cercanía al planeta y será usado en las efemérides que luego explicaremos. Por su parte la máxima elongación está referida a diámetros de Júpiter, así, Io no se distancia más allá de tres diámetros de Júpiter, ya sea al Este o al Oeste.



El satélite Ganímedes es el más grande de los satélites del Sistema Solar. Con sus 5300 kilómetros supera incluso el tamaño del planeta Mercurio.


LOS FENÓMENOS CLÁSICOS

Los movimientos de los satélites de Júpiter a lo largo de sus órbitas generan una serie de fenómenos celestes dignos de ser observados y estudiados. Aquellos en los que intervienen los satélites con el planeta son denominados Fenómenos Clásicos y los que se suceden entre los satélites entre sí, Fenómenos Mutuos. Realmente los más interesantes hoy en día y que aún siguen requiriendo observaciones son los segundos y una nueva campaña internacional de observación se iniciará en agosto de éste año 2014, pero la observación de los Fenómenos Clásicos no está exenta de interés y por supuesto de belleza. En éste caso son los que vamos a tratar.

Los Fenómenos Clásicos son cuatro:

1.- Ocultaciones de los satélites por parte del planeta Júpiter. Para un observador situado en el punto T1 de la figura inferior, el satélite S1 no aparece visible estando ocultado al interponerse Júpiter en la línea de visión del observador.

2.- Eclipse de los satélites por parte de la sombra de Júpiter. El observador, situado en T2 no puede observar al satélite S2 pues éste se haya inmerso en la sombra proyectada por Júpiter.

3.- Tránsito de los satélites por delante del disco del planeta. En éste caso un observador que observa desde el punto T3 observa como el satélite S3 pasa por delante del disco del planeta.

4.- Tránsito de la sombra del satélite por delante del disco del planeta. En éste caso el observador observa como la sombra creada por la luz del Sol se proyecta sobre el disco de Júpiter.


Configuración de los Fenómenos Clásicos de Júpiter (Diagrama, GEA)

De estos cuatro fenómenos el que es más asequible para la observación con instrumentos modestos es el segundo: el eclipse de los satélites por la sombra del planeta. Esto se debe a que las ocultaciones y los tránsitos ocurren muy cerca del limbo iluminado del planeta. Históricamente el astrónomo danes Ole Romer determinó la primera medida de la velocidad de la luz en 1676 usando los eclipses del satélite Io por parte de la sombra de Júpiter.


EFEMÉRIDES DE LOS FENÓMENOS CLÁSICOS

Se presentan aquí todas las efemérides de los fenómenos clásicos de los satélites de Júpiter facilitadas por el Observatorio de Paris y recogidas por la revista Sky & Telescope. Las horas están expresadas en Tiempo Universal, esto es, para obtener la hora local en la Península Ibérica hay que añadirle una hora en invierno y dos en verano; y ninguna hora y una hora si observamos desde las Islas Canarias. Las efemérides aparecen en inglés pero son de fácil comprensión. De cualquier forma solo tenemos que tener en cuenta las siguiente leyenda:



Por ejemplo, el 17 de enero a las 20:07 TU (Tiempo Universal) o sea a las 21:07 horas locales, aparece la leyenda "II.Oc.D" que significaría que el satélite II, Europa, desaparece, iniciándose así una ocultación detrás del planeta Júpiter. Unas horas más tarde, a las 23:25 TU o 00:25 horas locales ya de la madrugada del día 18, tenemos la inscripción "II.Ec.R" que significaría que el satélite II, Europa, reaparece de un eclipse provocado por la sombra de Júpiter.

De cualquier forma, como he comentado antes nuestro interés va a ser la observación de los eclipses pues son los más interesantes. Para ello y para facilitar la búsqueda de las efemérides completas ofrecidas en el enlace anterior, he resumido los eclipses que pueden observarse con relativa comodidad en la noche, desde España, en el intervalo de días comprendido entre el día de la publicación de esta entrada y hasta finales del mes de mayo que será cuando Júpiter ya pierda altura sobre el horizonte.


Efemérides de los Eclipses de los Satélites de Júpiter





He señalado en rojo tres fechas características. En concreto los días 19 de febrero y 3 de abril donde podremos ver la desaparición y reaparición del satélites Ganímedes; y el día 18 de mayo donde, en poco tiempo podremos ver reaparecer a Europa e Io.



OBSERVACIÓN DE LOS ECLIPSES

Es interesante que tengamos un reloj sincronizado con unas señales horarias fieles, en el caso de Radio Nacional de España suele ser así, pero podemos hacerlo también a través de internet sincronizando el reloj de nuestro ordenador con el del USNO (United States Naval Observatory), en éste enlace. Pues bien una vez que tenemos nuestros relojes en hora, (aconsejo el uso de un cronómetro) procederemos a observar el fenómeno unos seis o siete minutos antes de lo señalado por las efemérides. 

Inicialmente observaremos al satélite sin problemas, mostrando su brillo habitual para después desaparecer paulatinamente. En ese momento en el que dejamos de observarlo detendremos el cronómetro o anotaremos la hora con un precisión de 1 segundo. En las reapariciones, lo aconsejable es saber por qué parte de al lado del disco de Júpiter aparecerá el satélite (ojo, no del disco). Yo aconsejo hacer la simulación con algunos programas como por ejemplo el ya citado aquí, Stellarium. De ésta forma estaremos atentos a percibir la primera luz del satélite y ese será el momento en el que deberemos obtener la hora.

Durante los años 80 y 90 muchos aficionados observamos este tipo de fenómenos, realizando millares y millares de observaciones  en todo el mundo que ayudaron a construir unas efemérides que han ayudado a comprender mejor todos los movimientos del sistema joviano de cara las misiones espaciales que posteriormente se enviaron. A comienzos del próximo otoño volveremos a centrarnos en los satélites de Júpiter, ésta vez para tratar los fenómenos mútuos. Pero hasta entonces la danza de los satélites de Júpiter y sus fenómenos clásicos es un espectáculo que ningún aficionado debe perderse. 

miércoles, 1 de enero de 2014

Estrellas Dobles con Prismáticos en Oríón

ESTRELLAS DOBLES

Las estrellas dobles son un sistema compuesto por dos o más estrellas que aparecen muy cercanas en el cielo. Dicha unión puede ser debida a que, en su proyección sobre el firmamento, su posición coincide con con nuestra línea visual o que, efectivamente una estrella orbita alrededor de la otra existiendo una atracción gravitatoria entre ambas estrellas. Las primeras son llamadas binarias ópticas y las segundas binarias físicas. Indistintamente estrellas dobles o estrellas binarias.

Las estrellas dobles son un campo muy seguido por los astrónomos aficionados y la observación de éste tipo de sistemas puede ofrecernos momentos realmente emocionantes. En España, el profesor José Luis Comellas, (uno de los mayores astrónomos aficionados con los que cuenta este país) ha sido uno de los precursores de este tipo de observaciones y, quizá, el que proyectó la catalogación y descubrimientos de estrellas dobles por aficionados en nuestro país y fuera de él.

Por otra parte, existen sistemas que pueden estar compuestos por más de dos estrellas constituyendo verdaderos sistemas ligados, muy comunes son los triples pero también podemos contar con sistemas compuestos por siete estrellas. Pero generalmente, todos los sistemas suelen denominarse, de manera extendida, sistemas binarios.

SEPARACIÓN Y ÁNGULO DE POSICIÓN

Con independencia de los colores de las estrellas que constituyen un par y la magnitud o brillo de las mismas, existen dos parámetros fundamentales para catalogar -y seguir- a una estrella doble. Estos parámetros son la separación angular entre ambas estrellas (medida en segundos de arco) y el ángulo de posición de una estrella con respecto a la otra medido en grados.

En la imagen el Norte está abajo tal y como se observa a través del telescopio. El ángulo de posición se cuenta a partir del Norte, de 0º a 360º, en sentido inverso a las manecillas del reloj. Estos datos suelen ser medidos con micrómetros instalados en el ocular del telescopio y vienen referenciados en todos los catálogos de estrellas dobles.

En teoría unos prismáticos normales de 50 mm de objetivos en condiciones perfectas de estabilidad y con un cielo muy bueno deberían separar (resolver) pares de estrellas con una distancia angular de 2.4 segundos de arco pero personalmente creo que, como mínimo, hay que duplicar ese límite teórico si queremos ser objetivos a la hora de preparar nuestro programa de observación. De cualquier forma las estrellas dobles que propongo son fácilmente observables con prismáticos, eso sí, aconsejaría que estos últimos se situaran sobre un trípode estable.

ESTRELLAS DOBLES PARA PRISMÁTICOS EN ORION

A continuación propongo una pequeña lista de cinco pares situados en la constelación de Orión, en una de las zonas más bellas del cielo, muy cercana a la Gran Nebulosa de Orión o incluso en ella. Esta es la zona que vamos a explorar en busca de cinco sistemas binarios.

Zona de las dobles para prismáticos en la constelación de Orión


NOTA: Las fotografías han sido realizadas con una cámara Canon EOS450D situadas sobre el seguidor astrofotográfico Polarie de Vixen con un objetivo de 135 mm. ISO800 y todas con 5 segundos de exposición desde el centro de la ciudad de Sevilla. El Norte está arriba, como se observa cuando observamos el cielo con prismáticos.

PROGRAMA DE OBSERVACIÓN


DELTA ORIONIS

Esta preciosa doble está en la parte más occidental del cinturón de Orión y también se le conoce con el nombre de Mintaka.  Es un sistema visual, es decir, una estrella no gira alrededor de la otra, aunque la principal si es una binaria eclipsante. Puede resolverse sin problemas a pesar de la diferencia de magnitudes entre las componentes. La estrella principal es de magnitud 2,2 y la secundaria de 6,8 estando separadas 53 segundos de arco. El ángulo de posición (AP) es de 359º. Las dos estrellas tienen un marcado color azul. Nótese que si la observáramos con un telescopio la visión sería al reves, es decir con el Norte hacia abajo.

23 ORIONIS

A medio camino entre Mintaka y la brillante Bellatrix se sitúa este hermoso par. Se trata de dos estrellas de magnitud 5,0 y 6,8 separadas 32 segundos de arco con un ángulo de posición de 30º. Obsérvese en la fotografía como los ángulos se miden en sentido antihorario. La primaria la veo como de color amarillo y la secundaria la observo azulada. Parece tratarse de un sistema fijo. Para mi, 23 Orionis es una de las estrellas dobles que más me gusta.




42 + 45 ORIONIS

Este es un par óptico muy separado que nos acerca a la Gran Nebulosa de Orión. De magnitudes 4.6 y 5.2, ambas estrellas blancoazuladas están separadas 252.4" de arco lo cual las hace visibles con cualquier instrumento y a simple vista. El ángulo de posición entre ellas es de 105º. La estrella que se sitúa en el centro de ambas es de séptima magnitud. La principal, 42 Ori, es, a su vez, también doble, eso sí, fuera del alcance de pequeños telescopios, tiene una compañera de séptima magnitud a 1.1".



THETA 1 + THETA 2 ORIONIS

Impresionante la belleza de la Nebulosa de Orión. Centrada en ella dos estrellas brillantes. Es un sistema óptico separado 133 segundos de arco formando un ángulo de posición de 316º. Pueden desdoblarse con cualquier prismático o pequeño telescopio. Si nos centramos en la principal, la situada a la derecha, esa es Theta 1, la cual es cuádruple y es conocido como el Trapecio de Orión pero no observable con prismáticos. Theta 2 por su parte es un sistema triple muy separado como puede verse en la fotografía. A 52" de Theta 2 se sitúa una estrella de magnitud 6,2 en un ángulo de posición de 92º y a 129" podemos ver, formando un AP de 99º una débil estrella de magnitud 8.5 con la que se completa el trío. 

STF 747 ORIONIS

Las denominaciones STF son referidas al catálogo que sobre estrellas dobles realizara Friedrich von Struve, también suele escribirse con la letra griega mayúscula sigma Σ. Al Sur de la Nebulosa y cerrando nuestro viaje de dobles por ella, aparecen dos estrellas de magnitudes 4.7 y 5.5 separadas 36" de arco con un ángulo de posición de 224º. Realmente es un sistema precioso de estrellas azules. La brillante estrella que está hacia el noreste es Iota Orionis también es doble con una estrella de séptima magnitud pero separadas solo 11 segundos de arco.



Y hasta aquí una primera introducción a las estrellas dobles. Existen muchísimas en el cielo asequibles con prismáticos y realmente preciosas. Desde luego serán un tema recurrente en este blog y también buscaremos dobles que sean visibles con pequeños telescopios. ¡Feliz Año Nuevo!

domingo, 29 de diciembre de 2013

El Cielo de Enero

Antes que nada conviene recordar el enlace que hemos colocado en anteriores ocasiones y que corresponde a la revista estadounidense Sky & Telescope. En ésta ocasión deberemos imprimir la página 4 que se corresponde con el cielo visible en el hemisferio Norte durante los meses de enero y febrero. 

Por otra parte, y como uno de los cometidos principales del blog es mostrar los objetos visibles desde cielos urbanos contaminados, la Vía Láctea no se muestra. Seguro que tendremos ocasión de hablar de ella en este blog.

EL CIELO DE ENERO

Norte

Comencemos por ver el cielo del Norte para guiarnos a través del firmamento. Aquí veremos que las guardas de la Osa Menor (las dos estrellas más brillantes del carro) alcanzan su posición más meridional. Mientras, la constelación de Casiopea adopta una posición de "M" inmediatamente superior a la Polar. Cefeo va "poniéndose" por el Noroeste y las estrellas más brillantes del carro de la Osa Mayor emergen desde el Este, desde donde brilla, ya alta, la brillante Capella, la más brillante de la constelación de Auriga.

El cielo del Norte a comienzos de Enero

Oeste y Cenit

Si miramos hacia el Este nos encontraremos, como hemos comentado con la estrella blanca Capella que pertenece a la constelación de Auriga, la cual tiene forma de pentágono y domina la zona alta del cielo. Miremos ahora hacia el espacio comprendido entre la constelación de Auriga y Casiopea. Allí observaremos un conjunto de estrellas con forma de letra “Y” girada hacia la izquierda, se trata de la constelación de Perseo. Probablemente ya conozcamos esa constelación después de la entrada del blog sobre Algol.

Siguiendo por Perseo nos iremos introduciendo hacia el Oeste pero pasaremos por dos pequeñas constelaciones. Si partimos del palo menor de la “Y” de Perseo hacia la izquierda (oeste) comprobaremos un asterismo triangular, es la constelación bien llamada Triángulo y arriba, más hacia el cenit, un asterismo de varias estrellas en un pequeño espacio, es la constelación de Aries. Si ahora volvemos al Triángulo y bajamos un poco encontraremos una línea de cuatro estrellas que desembocan en un enorme cuadrado gigantesco que poco a poco se va perdiendo en el oeste: la línea de cuatro estrellas conforman la constelación de Andrómeda y el cuadrado es la constelación de Pegaso; pero estas constelaciones merecen ser observadas mejor en los meses de otoño. El vértice del cuadrado de Pegaso coincide con la "cuarta" estrella de la constelación de Andrómeda.

Oeste y Cenit de las noches de Enero

Sureste / Sur

Pasemos al Sur, demos la espalda a la Polar, más bien al Sureste, y nos encontraremos con la llamada Catedral del Cielo: la constelación de Orión. ¡Qué decir de la constelación de Orión! Desde luego durante el mes de enero, en éste blog, mucho. Un cuadrilatero de estrellas muy brillantes con tres estrellas en el medio conocidas como el Cinturón de Orión. Justo abajo del cinturón se sitúa la zona llamada como la Espada de Orión. Allí se encuentra una zona con aspecto nebular, visible a simple vista que probablemente constituya uno de los objetos más bellos y excepcionales del cielo: se trata de la maravillosa Nebulosa de Orión. Muy pronto hablaremos de ella. Esta zona es un auténtico criadero de estrellas y en ella hay estrellas muy jóvenes. Está declarada como una joya en el cielo pues su visión con un telescopio es realmente impresionante mostrando una nebulosa bellísima.

La figura de Orión es un cazador en la mitología griega cuyo brazo levantado y su escudo se simula en un imaginario dibujo en los cielos. Si prolongamos la línea del cinturón de Orión unas seis veces arriba y a la derecha llegamos a la roja estrella Aldebarán, la más brillante de la constelación de Tauro a la que le dedicamos más espacio en el cielo de diciembre.

En cambio si prolongamos, también seis veces el cinturón de Orión pero esta vez a la izquierda nos encontraremos con la estrella más brillante que puede observarse en el cielo: Sirius. Ésta es la estrella principal de la constelación del Can Mayor. A la izquierda y encima de Sirius se encuentra Procyon la estrella principal de la constelación del Can Menor, más alta en el cielo que el Can Mayor y aún más arriba de Procyon dos brillantes estrellas que forman parte de la constelación de Géminis de la que hablaremos un poco más adelante en febrero.




EFEMÉRIDES DESTACADAS DEL MES DE ENERO DE 2014

Día   1: Luna Nueva. En Sagitario.
Día   5: Júpiter en Oposición en Géminis. El planeta alcanzará los 47" segundos de arco de diámetro.
Día   8: Luna en Cuarto Creciente en la constelación de Piscis
Día 16: Luna Llena en Géminis.
Día 24: Cuarto Menguante, la Luna se situará en Virgo.
Día 30: Luna Nueva. En Acuario.
Día 31: Mercurio estará en su máxima elongación, a 18.4º al este del Sol.

VISIBILIDAD DE LOS PLANETAS EN ENERO

Mercurio será visible a finales del mes de enero tras la puesta del Sol. Tenemos que buscar al en un horizonte limpio de obstáculos en la dirección oeste-suroeste.

Venus va desapareciendo de los cielos vespertinos para aparecer en los matutinos en la última decena de días del mes de enero. Si tenemos la oportunidad de observarlo lo veremos como una pequeña "Luna" creciente.

Marte se verá en la segunda mitad de la noche en la constelación de Virgo brillando en magnitud 0.6.

Júpiter, como alcanzará su oposición el día 5 de enero, será visible durante toda la noche en la constelación de Géminis. Estos días mostrará su máximo brillo, en la magnitud -2,7.

Saturno será visible al amanecer en la constelación de Libra. Desde comienzos de mes será visible poco antes de las cuatro de la madrugada.


LA LLUVIA DE METEOROS DEL MES DE ENERO: LAS CUADRÁNTIDAS

Desde cielos limpios y entre los dias 1 y 5 de enero podremos observar la lluvia de meteoros de las Cuadrántidas. El máximo se producirá el día 4 de enero y en éste caso, la Luna no interferirá en su observación. Esta lluvia tiene un lugar desde donde parecen salir los meteoros y es la zona norte de la constelación del Boyero. Dicha zona se conocía antiguamente como la constelación de Quadrans Muralis, de ahí su nombre de Caudrántidas. Suelen ser meteoros débiles de velocidad moderada y en un número relativamente alto (supuestamente, el más abundante del año, mayor a 100 meteoros por hora). El mejor momento para seguir esta lluvia se sitúa horas antes del amanecer. Según parece, los meteoros proceden de los resíduos del asteroide 2003 EH1.

Júpiter, y sus satélites, serán grandes protagonistas durante el cielo del mes de enero